El profesor Juan José Gutiérrez, doctor © en Políticas y Gestión Educativa, acaba de publicar su tercer libro sobre diseño y formación orientada a las competencias.

Esta semana el profesor Juan José Gutiérrez, asesor en innovación curricular y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, participará como conferencista invitado en la inauguración de la XII versión del “Congreso Internacional sobre el Enfoque Basado en Competencias”, CIEBC 2016.
El evento, que reúne a expertos de toda América Latina, se realizará los días 16, 17 y 18 de marzo próximos, en la histórica ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, (declarada Patrimonio cultural e histórico de la humanidad de la Unesco, desde 1986).
El profesor Juan José Gutiérrez, doctor © en Políticas y Gestión Educativa, quien tiene una trayectoria que supera las dos décadas, ha publicado tres libros. El primero de ellos es: ”Diseño Curricular Basado en Competencia: Manual para determinar Competencias, Perfiles, Planes y Programas de estudios, editorial Altazor (2007). Le sigue una segunda publicación titulada: “Rediseño Curricular con Enfoque de Competencias: Una experiencia en la Universidad de Valparaíso, LOM Ediciones (2014). Y su tercer trabajo, recién salido de la imprenta, lleva por nombre: “Formación Basada en Competencias. Procedimientos Evaluativos y Calificación del Desempeño de los Estudiantes, también de LOM Ediciones (2016).
“Cuando uno quiere diseñar un modelo formativo con enfoque de competencias tiene que tener en consideración tres mundos: el mundo académico, aquel que le entrega el estado del arte de la profesión; el mundo empleador, el que nos dice cuáles son las demandas formativas del área y el mundo profesional. Pero además, todo el análisis debe incluir la cultura social y organizacional en que se desarrolla “, advierte el investigador.
En esta nueva versión del congreso el profesor Gutiérrez adelantó que presentará un modelo, al que concluyó “después de años de estudios de su tesis doctoral”, reconoce.
Siguiendo sus palabras, se trata de un modelo para rediseño o diseño curricular con enfoque de competencias, que fue probado en la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso. “El perfil de egreso en una carrera o especialidad ha de ser siempre la columna vertebral del proceso de diseño curricular. Por lo tanto, cualquier asignatura, módulo o plan de estudio, adquiere sentido a partir del perfil de egreso. Luego se determina la matriz de competencias, donde están los dominios, las competencias (genéricas y específicas) y los productos de aprendizajes, que son necesarios para lograr esas competencias. Como si eso fuera poco aparecen los contenidos. Y eso se transforma en una matriz genérica, y a partir de ella se determina el plan de estudios”, explica el profesor.
El congreso es organizado por el Centro Internacional de Marketing Territorial para la Educación y el Desarrollo (CIMTED), corporación sin fines de lucro, que en su sitio web señala: “ Las diferentes innovaciones y reformas que actualmente se están llevando a cabo en la educación tienen como centro el enfoque de la formación basada en competencias, lo cual tiene impacto en la gestión del currículo, en la política de calidad de la educación, en la docencia y en los diferentes procesos de evaluación. Este enfoque se está generalizando en el ámbito mundial y es por ello que debe ser estudiando y puesto en práctica con reflexión crítica y proactiva, rigurosidad y creatividad”, se concluye.

Estudiantes participaron en su primera jornada de inducción a la vida universitaria.
Como es ya tradición un nutrido programa de actividades preparó la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, que imparte la carrera de Biología Marina, para recibir a los alumnos de primer año.
La novedad del proceso fue la presencia de la primera generación de estudiantes que tuvo la oportunidad de acceder a la formación universitaria gracias al beneficio de la gratuidad, que contempla la actual reforma educacional, y que en esta casa de estudios —una de las primeras en adherir a esta modalidad—alcanzó al 37 por ciento del alumnado.
Cabe recordar que en este proceso, 178 mil estudiantes de primer año cumplieron con los requisitos para acceder a estudios gratuitos a nivel nacional.
Los 54 alumnos que se matricularon este año en el programa académico que imparte nuestra Facultad participaron —por una semana— la jornada de inducción a la vida universitaria, que incluyó: Palabras de bienvenida de las autoridades académicas, presentación de profesores y centro de estudiantes de la carrera, pruebas de diagnóstico, presentación de servicios centrales y programas de apoyo al aprendizaje, recorridos por las dependencias de la Facultad, dinámicas de integración, reunión de convivencia, coffee break, entre otras.
En la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales 26 estudiantes de primer año ingresaron con el beneficio de la gratuidad universitaria.

Es la tercera vez que logra la certificación, pero la primera ocasión en que la consigue por ese período.

Es la tercera vez que se acreditan, pero de todas maneras la noticia los tomó por sorpresa. En momentos en que el equipo de la Escuela de Biología Marina concluía exitosamente el proceso de matrículas 2016, completando los 50 cupos oficiales disponibles, el director general de División Académica de la Universidad de Valparaíso, José Miguel Salazar, les informó que la carrera logró una acreditación por un período de seis años, una de las más altas dentro de la UV.
El director de la Escuela de Biología Marina, profesor Pablo Muñoz, comentó que “estamos muy satisfechos con el resultado. Es un período de tiempo importante, que viene a reconocer el trabajo que hemos llevado a cabo en todos los ámbitos evaluados”.
Tal como lo explicó el profesor Muñoz, en la acreditación se valoraron once criterios, distribuidos en tres dimensiones: perfil de egreso y sus resultados, condiciones de operación, y capacidad de autorregulación. Entre los ítems evaluados destacan: efectividad del proceso de enseñanza-aprendizaje, resultados del proceso de formación, vinculación con el medio, estructura curricular, recursos humanos, infraestructura, apoyo técnico y recursos para la enseñanza, integridad de la carrera y propósito, entre otras variables. En la mayoría de estos aspectos se obtuvo un nivel óptimo y una calificación del tramo más alto de la escala.
“El proceso evalúa absolutamente todo, desde lo estrictamente organizacional, pasando por lo docente, hasta las proyecciones a futuro. Nosotros tenemos un compromiso: la mejora continua. La acreditación anterior fue por cuatro años y ahora por seis, es una responsabilidad bastante alta. Hoy es motivo de celebración, pero a partir de mañana se convertirá en un nuevo envión para continuar trabajando y no bajar el estándar. Reconocemos que es un compromiso grande, pero somos muy ambiciosos en el aspecto del conocimiento. Queremos seguir mejorando para marcar la diferencia. Esperamos confiados, con el cuerpo académico de excelencia que tenemos, continuar trabajando, tanto en el pregrado como en el postgrado”, sostuvo.
“La acreditación también representa un gran respaldo para nuestros los alumnos, porque estudiar una carrera acreditada garantiza una formación integral y de excelencia”, acotó el académico.
Por su parte la profesora Pilar Muñoz, coordinadora de Extensión de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, unidad que imparte la carrera de Biología Marina, afirmó: “Fue un proceso de casi dos años trabajando en el informe de autoevaluación. Elaboramos un documento bastante grueso. Sabíamos que habíamos hecho un buen trabajo, pero nunca maginamos que nos dieran ese periodo de tiempo. Estamos muy contentos”.
Agregó que el resultado responde “al trabajo de los profesores, la atención que se le da al estudiante, además del entorno en que se ubica nuestra Escuela de Biología Marina, que es preferencial para el estudio de los organismos acuáticos, entre otros importantes aspectos”.
Cabe destacar que la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, tiene una matrícula de aproximadamente 200 alumnos y fue la primera en acreditarse en Chile, el año 2002.

La actividad se realizó en el marco del Día de Puertas Abiertas que organizó la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso.

La Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, que imparte la carrera de Biología Marina más antigua del país, realizó su tradicional Días de Puertas Abiertas, iniciativa que contó con un nutrido programa de actividades.
La jornada convocó a jóvenes egresados de 4º año de Enseñanza Media, quienes participaron activamente de las charlas motivacionales, de la exhibición de documentales y proyectos de investigación, de las visitas a los laboratorios, del avistamiento de la flora y fauna marina en la zona protegida y de la extraordinaria muestra de aves conservadas con la técnica de la taxidermia que posee la unidad académica.
Todo ello, con el objetivo de acercar aún más a los jóvenes al trabajo que realizan los biólogos marinos.
Es el caso de Kevin Álvarez del Colegio José Cortés Brown, quien sostuvo que asistió a la actividad porque su interés por la biología es muy fuerte. “Hay que agradecer a las personas que se le ocurrió la idea del Día de Puertas Abiertas, porque se puede acreditar qué hay dentro de la sede, porque no todo el mundo puede entrar acá y es muy bonito”. El joven agregó que aún se inclina por varias carreras, “pero el ámbito biólogo es lo que me interesa”, advirtió.
También Paulina Villarroel del Colegio Parroquial San Antonio, reconoció que en 1º medio se despertó su interés por estudiar una carrera relacionada con las ciencias del mar. Con respecto a la jornada, señaló que “es entretenido y más interactivo que sólo venir a conversar con el jefe de carrera, lo que he hecho en instancias anteriores. Yo siempre he estado más interesada en el mar que en la tierra misma. A través de los años, en varias instancias fui viendo opciones ligadas al mar. En la Universidad de Valparaíso dan muchas más oportunidades de interiorizarse sobre la carrera”
Asimismo, el director de Escuela de Biología Marina, profesor Pablo Muñoz, destacó que esta profesión tiene un gran futuro, no sólo por el vasto mar que posee Chile, sino también por los fenómenos y problemas que nos afectan en la actualidad: cambio climático y el agotamiento de los recursos pesqueros de importancia comercial y biológica, entre otros ejemplos.
“Fundamentalmente, necesitamos formar biólogos marinos que contribuyan en el resguardo del medio ambiente y de nuestros recursos, que haya sustentabilidad en el tiempo. Los biólogos marinos que se forman acá tienen un campo bastante amplio para desarrollar sus actividades y funciones, ya sea en el ámbito laboral o también siguiendo estudios de postgrado”.
El profesor Muñoz advirtió: “Necesitamos conocer más de nuestro mar para poder administrarlo de mejor forma. La gran fortaleza de nuestra facultad es que estamos trabajando —día a día— en el ambiente marino. La ubicación geográfica es fundamental, junto con la tradición académica que ofrece nuestra facultad. La carrera de Biología Marina es la más antigua del Cono Sur. Por lo tanto, los estudiantes aquí van a recibir conocimiento de primera línea”.
El decano de la facultad, doctor Ricardo Bravo, fue el encargado de dar la bienvenida a los jóvenes. Sus palabras destacaron la trayectoria de 75 años de la sede de Montemar como centro de investigación científica, la alta productividad de sus investigadores, quienes publican en revistas ISI de primer nivel y el posicionamiento de la carrera de Biología Marina, que se ubica entre las tres mejores del país.

Innovador proyecto compitió con 116 iniciativas de todo el país.

Una destacada participación tuvieron los cinco estudiantes de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, quienes —con su innovador proyecto “Ayún”— obtuvieron el “Premio a la Idea Ganadora” de la segunda versión del concurso “Aplica tu Idea”, convocado por la Fundación Copec UC.
“Ayún” compitió con 116 iniciativas presentadas por estudiantes de programas académicos de pre y postgrado de todo el país, que apuntaban a resolver un problema en el ámbito de los Recursos Naturales, a través de una propuesta de I + D + i (Investigación, Desarrollo e innovación).
El grupo de estudiantes de 2º Año de la carrera de Biología Marina, conformado por Constanza Torres, Lorena Méndez, Daysi Parra, Felipe Espinoza y Valentina Toledo, explicaron que su proyecto “Ayún”, que en lengua mapudungún significa “ver la luz del otro”, destacó por ser una idea sustentable que logra producir energía a través de las microalgas.
Siguiendo sus palabras, los alumnos elaboraron un panel biorreactor capaz de producir calor y electricidad, utilizando estos minúsculos organismos (unicelulares fotosintéticos acuáticos), que se cultivan en la misma placa, la cual puede orientarse hacia el sol como si fuera una placa solar. Las microalgas expuestas a la luz solar realizan la fotosíntesis y el panel solar térmico, hace su trabajo, absorbiendo esa energía, que no es utilizada por las microalgas.
Este proyecto se generó en el desarrollo del ramo: "Emprendimiento, creatividad e innovación”, a cargo de la profesora Stefania Pareti.
La académica sostuvo, “para mí es un orgullo, porque la postulación al concurso “Aplica tu idea” también era parte del proceso de aprendizaje. El hecho de haber resultado ganador es un orgullo para mí, para el curso y para la Facultad completa, porque adicionalmente se está dando a conocer lo que se hace en esta Facultad y sobretodo en tempranas etapas de formación, como es en este caso, que son alumnos de 2º Año de Biología Marina, quienes junto a sus compañeros ya están investigando y pensando en aplicaciones biotecnológicas que solucionan problemas o contribuyen a eso. Por esta razón, creo que es un buen desafío para ir —desde ahora—potenciando este tipo de iniciativas”.
Por su parte, una de las integrantes del grupo ganador, Constanza Torres, destacó que la iniciativa se basa en el uso de energía renovable, natural y eficaz.“Con las algas se puede extraer energía por la fotosíntesis, la cual se puede almacenar y utilizar como lo haría un panel solar, pero de forma mucho más eficiente”. Asimismo, su compañera, Valentina Toledo, agregó, ”creo que la experiencia fue súper significativa, porque nos sacan de los límites del laboratorio, donde están las ideas, pero nadie las ve. El curso de Emprendimiento nos entregó las herramientas para poder elaborar nuestro proyecto, mostrarlo y darlo a conocer de manera de potenciarlo aún más”, concluyó.

El doctor Humberto Díaz advirtió sobre el impacto en ecosistemas marinos, junto a la escasez de estudios locales y vacios legales de la normativa medioambiental.


El 97,5 por ciento del agua que existe en nuestro planeta es salada y sólo una cantidad inferior al uno por ciento es apta para el consumo humano. Fenómenos como el déficit de las precipitaciones, la sequía, el cambio climático, entre otros factores, ha provocado la escasez del recurso hídrico y en algunas zonas incluso el consumo humano se ha visto restringido y racionado. Si en África al sur del Sahara 330 millones de personas tienen problemas de escasez de agua, en América Latina y el Caribe afecta a 38 millones de habitantes.
Las soluciones naturales no son suficientes, conseguir la potabilización del agua del mar es una de las alternativas posibles. Mediante la desalinización del agua del mar se obtiene un recurso apto para el abastecimiento y el regadío, así lo evidencia la experiencia de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Estados Unidos, que lideran el ranking de las naciones con mayor capacidad para desalar el agua.
Chile también ha confiado en la desalinización de agua de mar para el abastecimiento de agua bebible para su población, la agricultura y en especial para la industria minera. En la actualidad, están funcionando al menos 10 plantas desalinizadoras en nuestro país y se proyectan 20 más por hacer, desde la Quinta Región hacia el Norte. Así lo señaló el doctor Humberto Díaz, biólogo marino de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, en su conferencia "Plantas Desalinizadoras: Su Impacto en el Medio Marino y Recomendaciones de Diseño", que ofreció a académicos y estudiantes de pre y postgrado de carreras relacionadas al área.
“El problema es que agua dulce o agua de ríos, prácticamente, ya no hay disponible, napas subterráneas tampoco. Lo que tenemos en forma infinita —en estos momentos— es el mar. Es una tecnología que hay que tratar de refinar para disminuir al máximo el impacto ambiental”.
El doctor Díaz explicó que la desalinización es una buena tecnología, pero es necesario en Chile “diseñar” los proyectos de la mejor manera posible y adecuándolos a la realidad local, para que el área ingenieril contribuya a disminuir o eliminar un eventual impacto al medio ambiente.
Asimismo, advirtió que en Chile son muy escasos los estudios publicados, que permitan trabajar con parámetros científicos relevantes para el proceso de evaluación local.
Con respecto a los desafíos de las plantas desalinizadoras, desde el punto de vista medioambiental, destacó: la energía utilizada y su relación con las emisiones de CO2 (uso de combustibles fósiles); la contaminación por los pretratamientos químicos y anticorrosivos; los efectos de las descargas o aguas de descarte, que podrían dañar los acuíferos y ecosistemas acuáticos debido al contenido en sales; a los que se suman la succión de agua con contenido de plancton (productividad primaria y secundaria) y otros factores, como contaminación por ruido, emisiones gaseosas y escapes químicos.
“De las comunidades planctónicas depende todo lo que es la productividad de un área, de eso depende la presencia de especies de importancia hidrobiológica y comercial en los sistemas marinos. Es la base de todo”, subrayó.
Como biólogos marinos y —en general— como profesionales de las Ciencias Marinas, tenemos mucho que aportar en este aspecto, apuntó el doctor Díaz. “Hay muchas áreas y temáticas candentes que no están lo suficientemente profundizadas. Lo que falta hacer —en definitiva— es poder aumentar al máximo la información científica de las áreas y evaluar realmente los impactos, pero en forma directa. No usar —como se hace hasta ahora—bibliografía de publicaciones científicas de otros países, para proyectar el probable o eventual efecto que se pueda producir por una planta desalinizadora, es decir no importar el conocimiento (en el sentido de traerlo desde el exterior), se requieren estudios generados en el país”, advirtió el académico.
El doctor Díaz aseguró que actualmente existen vacios en la normativa vigente, ya que por ejemplo nuestro país no posee una regulación que establezca límites máximos permitidos de descarga de aguas salinas a cuerpos de agua marinos. El artículo 11 Ley 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente señala que: “A falta de tales normas, utilizarán como referencia las vigentes en los Estados que señale el reglamento”. Estos países son: República Federal de Alemania, República Argentina, Australia, República Federativa del Brasil, Canadá, Reino de España, Estados Unidos Mexicanos, Estados Unidos de América, Nueva Zelandia, Reino de los Países Bajos, República Italiana, Japón, Reino de Suecia y Confederación Suiza”.
Finalmente y con respecto a la instalación de estas plantas, el académico recomendó: evitar hábitat sensibles (bancos naturales, AMERBs, etcétera); limitar la velocidad de la succión en la toma; utilizar mallas de filtrado de adecuado grosor; realizar las descargas alejadas de la costa; optimizar la dilución. Además, estudios del plancton en el área del proyecto y alternativas de diseño desde el ámbito ingenieril (hidráulica, filtros, torreta submarina, etcétera), entre otras recomendaciones.

La Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales permite a los cursos ocupar sus dependencias y entorno natural para realizan clases de Educación Ambiental y de Ecosistemas Marinos.


Estudiantes de Enseñanza Básica visitaron esta semana la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, para aprender sobre Educación Ambiental y Ecosistemas Marinos fuera del aula.
La oportunidad de interactuar —o solo observar— especies vivas como cangrejos, erizos, camarones, gaviotín monja, guanay, lobos marinos, en el mismo lugar en que han desarrollado su hábitat; como también comprobar “in situ” la amenaza a los ecosistemas marinos, producto de la contaminación por microplásticos, constituyen valiosas experiencias para la integración de contenidos pedagógicos y —a su vez— un valor agregado que le otorga calidad a los procesos de aprendizaje de los propios estudiantes.
El secretario de Facultad, profesor Fernando Balbontín, sostuvo que la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales tiene la política de puertas abiertas para los colegios de la zona, como también de otras regiones de Chile, que tengan interés en visitar esta área, “que es una zona protegida, donde están representados diferentes ecosistemas marinos. Los alumnos pueden llegar, ocupar nuestras dependencias y visitar e informarse —en compañía de sus profesores—sobre cómo es la flora y fauna marina en la zona central de Chile”, afirmó.
Isidora Cortez, alumna Saint Margaret School, participó en el taller de Ecosistemas Marinos y valoró la experiencia positivamente.
“Es súper divertido, porque es como aprender en forma real. Igual eso es muy entretenido para nosotros. Acá yo tengo un erizo, se llama Jerry y Alex lo encontró para nosotras, para que podamos hacer un hábitat para él”, sostuvo.
La profesora Janine Gray de Souther Nature, agencia que apoya a los colegios en actividades pedagógicas fuera del aula, invitó a los profesores y alumnos a conocer y vivir la ciencia al aire libre.
“Estamos aprendiendo el ecosistema marino, tanto en los vertebrados como los que podemos ver en las rocas y las aves que nos vistan, como los invertebrados: moluscos, machitas, choritos, también las cadenas (tróficas): quién se come a quién, cuáles son los vegetarianos, cuáles son los carnívoros, cómo se adaptan a vivir en este ambiente que es muy difícil. Es como vivir en una lavadora, parte del día y en una secadora la otra parte, porque baja la marea y muchos de estos organismos quedan expuestos”, indicó.
Anixe Aguilar, alumna del Colegio San Adrián de Quilicura, Región Metropolitana, participó en el taller Científicos de la Basura. Tal como lo explicó la estudiante, el taller consistió en averiguar los daños que deja la basura en el borde costero y el mar, y generar acciones para poder detenerlo.
“Lo que estamos haciendo aquí es recolectar los microplásticos, que a simple vista no se ven, pero hay a pesar de ser zona protegida. Lo que he aprendido es que la gente no toma conciencia del gran daño que están haciendo (al botar basura en las playas), porque están perjudicando demasiado a los animales, al mundo y a nosotros mismos”, advirtió.
En la misma línea, su compañero Maximiliano Castillo, explicó: “Los plásticos en general producen daño a nuestro planeta. Nosotros podemos cuidar al planeta: Dejen de botar los plásticos y que se ven alguna basura que la recojan por favor porque el planeta es muy importante para nosotros”.
La alumna Amanda Flores se sumó al llamado de su compañero y agregó, “porque los peces o gaviotas lo confunden con sus alimentos —refiriéndose al microplástico—y si se lo comen, muchos mueren por eso”
Su profesora de Ciencias Naturales, Fabiola Bravo, aseguró que este tipo de aprendizajes fuera del aula permite promover una educación para personas comprometidas con su entorno en un espacio natural donde se conjugan lo pedagógico y lo recreativo.
“Queremos hacer conciencia del daño que provoca el plástico en general al planeta. Los niños están realmente motivados por cuidar el medioambiente. Eso es lo mejor, que ellos aprendan a cuidar el único medio que tenemos para vivir”, concluyó.

Los distinguidos fueron los profesores Gabriela Muñoz y Mauricio Landaeta.

El Programa Mérito por Investigación perteneciente a la Dirección de Investigación tiene como propósito otorgar un incentivo de carácter basal a aquellos académicos investigadores reconocidos en el Programa de Resultados en Investigación (PRIN) de la Universidad de Valparaíso.

Este año dos académicos de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales se adjudicaron esta distinción. Se trata de los profesores Gabriela Muñoz y Mauricio Landaeta.

La profesora Muñoz, reconoció que este reconocimiento la sorprendió bastante, ya que —según explica— en años anteriores no había alcanzado esta distinción. “Una noticia que recibí gratamente y con agradecimiento”, sostiene.

La académica, quien tiene un PhD en Parasitología Marina, University of Queensland, Australia, destaca que esta iniciativa es un reconocimiento real a la labor investigativa.

“Los académicos tiene muchos quehaceres, como docencia, investigación, labores administrativas, reuniones de profesores, comités, etcétera. Muchas veces la investigación queda fuera de horario laboral, lo que implica quedarse trabajar hasta tarde o durante el fin de semana ¿Cómo compensas eso? ¿Cómo compensas las trasnochadas? ¿Cómo compensas dejar de lado actividades familiares?. En este caso, el reconocimiento público entre tus pares y el incentivo económico compensa el sacrificio que hay detrás de la investigación constante y de calidad. Por lo tanto, este reconocimiento se agradece totalmente”.

Finalmente, con respecto al aporte que siente que está realizando con este premio a nuestra Universidad, la doctora Muñoz, cuya línea de investigación es Ecología de parásitos marinos, dice “que la universidad sea conocida y reconocida por sus logros investigativos entre instituciones académicas nacionales e internacionales”.

El petróleo marino del tipo IFO 380 es más pesado y tiende menos a propagarse y a ser consumido por algunos organismos marinos.

El combustible derramado en bahía de Quintero durante la madrugada del jueves, tendría un impacto menor en el medio marino, en comparación al vertimiento ocurrido en septiembre del 2014. Esto, no solo por la cantidad de hidrocarburo vertida en el mar, sino por las características mecánicas y químicas propias de este combustible, cuya toxicidad —según los especialistas— alcanzaría a un nivel intermedio. Así lo sostuvo el biólogo marino y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, Humberto Díaz, quien es experto en contaminación marina por hidrocarburo.


Recordemos que cerca de 500 litros de IFO 380 fueron los derramados en la bahía de Quintero, según confirmó el gobernador marítimo de Valparaíso, Rodrigo Vattuone, luego de finalizadas las inspecciones a bordo del buque tanque Doña Carmela, desde donde escurrió por una fisura el combustible.

El profesor Díaz afirmó que por las características del IFO 380 se considera un petróleo marino de toxicidad intermedia.


“Esto se debe —básicamente— porque el IFO 380, que se derramó en esta ocasión, es más pesado y por lo tanto tiende menos a propagarse y probablemente a ser consumido por algunos organismos marinos. En ese sentido desde el punto de vista del impacto, puede ser un poco menor”, afirmó el biólogo marino.


El académico agregó que este petróleo marino tiene una fluidez mayor, pero una viscosidad menor, en comparación con otros tipos de hidrocarburos. En consecuencia, su capacidad para movilizarse también es menor.


No obstante, el académico explicó que al decantar el IFO 380 al fondo marino podría llegar a afectar las comunidades bentónicas, es decir aquellas, que viven en el fondo del mar, aferradas al sedimento, donde parte importante de ellas constituyen recursos biológicos , por ejemplo los bivalvos (choritos, machas) y algunos crustáceos ( Jaibas, entre otros ).


Si bien los efectos se debieran verificar a través de los programas de vigilancia, este evento también podría tener un efecto indirecto —del cual poco se habla— y que se refiere a los organismos que son parte del fitoplancton.


“La extracción del IFO 380 cuando decante en la columna de agua, desde la superficie hacia el fondo, arrastra —al mismo tiempo— fitoplancton. Este fitoplancton forma parte de la alimentación de diversos organismos, por ejemplo los peces, lo que producirá un efecto a muy corto plazo en lo que se denomina la productividad primaria. Por lo tanto, los efectos que se podrían observar a corto plazo sería la mortandad de los organismos del fondo marino, junto a la disminución de algunos de los recursos que extraen los pescadores y probablemente una disminución también de la productividad en el lugar”, advirtió el profesor Díaz.

Innovador programa capacitará a profesores de enseñanza básica y media con el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación científica escolar.

 

La licenciada de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, Carolina Yáñez, junto a su compañera Celeste Kroeger, a través de la Organización de Base Comunitaria Chinchimén (OBC), se adjudicaron —con el apoyo de la Universidad de Valparaíso y otras instituciones regionales— fondos de EXPLORA CONICYT de Valoración y Divulgación de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, para realizar el proyecto “Pajareando Aprendo”: Metodologías para la investigación científica escolar de las aves de Chile”.
El innovador programa capacitará a profesores de enseñanza básica y media con el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación científica escolar.

“Su objetivo general contribuir al desarrollo de la investigación científica escolar en la región de Valparaíso, para lo cual se desarrollarán una serie de talleres de capacitación para docentes. Se espera que en estos talleres, los profesores adquieran conocimientos y fortalezcan habilidades y actitudes que les permitan guiar a sus estudiantes en la realización de investigaciones en la avifauna local, utilizando un mínimo de recursos y centrando sus esfuerzos en la generación de buenas preguntas de investigación”, señaló Carolina Yáñez, directora del departamento de Educación de la OBC y del programa.

El proyecto se divide en dos partes. La primera es la creación de un kit educativo, donde van cuatro videos de los tres ecosistemas: Marino-costero, urbano y humedal, junto una guía docente. Además, se entregarán una set de láminas, ilustradas por Felipe Portilla —biólogo marino UV y quien el año recién pasado obtuvo el primer lugar en el concurso internacional de ilustración científica, organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica—.

Siguiendo las palabras de la directora, la otra fase del proyecto es la capacitación de los profesores, que consta de tres sesiones en aula, tres en terreno y dos sesiones en las cuales los docentes deben aplicar lo aprendido con sus propios alumnos.

“Los seis talleres tienen varios profesionales invitados, no sólo relacionados con la avifauna, sino también con técnicas de enseñanza de educación ambiental de manera lúdica. Es muy integrativo y muy interdisciplinario”, aseguró Carolina Yánez.

Los tres ecosistemas mencionados —muy frecuentes en la región de Valparaíso—presentan una amplia variedad de aves. Sólo en la roca de Montemar, ubicada a sólo 5 kilómetros de Reñaca, podemos observar cerca de 20 especies diferentes en distintas épocas del año.

“En el ecosistema marino-costero, donde uno siempre piensa sólo en pelícanos y gaviotas tenemos especies como el piquero, gaviotín monja, guanay, yeco, lile, por mencionar sólo algunos. En el ecosistema humedal tenemos, nuestra joyita, el siete colores y varios tipos de garzas, taguas, pequeños pajaritos paseriformes, como el trile. En el ecosistema urbano, además de los más comunes como el chincol y el zorzal, podemos ver cernícalos, tiuque, golondrinas, chercanes”, aclaró Yáñez.

Uno de los aspectos más atractivos del material educativo son las láminas ilustradas en acuarela de las diferentes especies que se estudiarán.

Felipe Portilla afirmó: “estoy haciendo todas las ilustraciones de las aves chilenas que se van a utilizar en las láminas de identificación del proyecto. Son 60 ilustraciones, hechas en acuarela, que tiene por objetivo dar a conocer todas las características taxonómicas de cada especie, de manera clara”.

Las capacitaciones se inician el 22 de agosto. Inscripciones abiertas. Más información: www.explora.cl
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