También descartaron la relación entre el vertimiento de salmones muertos en el mar y las varazones ocurridas en las costas del Norte y Sur del país.

En el marco del ciclo de conferencias de Acuicultura, la carrera de Biología Marina analizó la situación ambiental de Chiloé y la eliminación de cerca de nueve mil toneladas de salmones muertos en el mar.

Para el director de la Escuela de Biología Marina, Pablo Muñoz, el grave evento de Marea Roja que afecta a la zona sur de nuestro país responde a la acción de la naturaleza.

“Es un fenómeno natural, porque hoy día están concurriendo muchos factores, por ejemplo, esto partió hace mucho tiempo con el tema de la capa de ozono, luego el efecto invernadero, ahora el cambio climático y la acidificación de los océanos si a esto le suma la contaminación, obviamente que el mar tiene que reaccionar a todas estas variables. Esta es una reacción absolutamente natural y se conoce como floraciones algales, que cada cierto tiempo se expanden a nivel global en los dos hemisferios. Lo inusual ahora es la gran expansión de la zona impactada y toxicidad que ha desarrollado y eso es lo que debemos estudiar e investigar como científicos“, planteó.

El profesor Muñoz señaló que ya en el año 1992 la Comisión Oceanográfica intergubernamental de la Unesco alertó de la situación.

“Se advirtió de un aumento de la intensidad y la dispersión de la marea roja, junto con la toxicidad. La floración algal siempre sigue un patrón: primero una estabilidad de la columna de agua, un periodo de tiempo de mucha insolación (calor) y elevación de la temperatura en el agua de mar. Las poblaciones normales de fitoplancton están adaptadas a aguas de mayor turbulencia y de nutrientes y al estar estratificadas es un ambiente ideal para el desarrollo de fenómenos de marea roja como la actual, que es muy toxica. En eventos anteriores de marea roja, era normal que creciera rápidamente, pero también decreciera con la misma velocidad. El problema ahora es que la zona afectada es muy grande y la segunda instancia no se ha cumplido, e incluso sigue expandiéndose, continua sigue la dispersión de Sur a Norte y también hacia el área oceánica de la cual tenemos pocos registros, por lo tanto es necesario estudiarlo muy bien y así estar preparados para los siguientes eventos”, propuso el profesor Muñoz.

Por su parte, el académico Marcelo Campos, biólogo marino y quien dicta la cátedra de Acuicultura en la carrera, descartó la relación entre el vertimiento de salmones muertos en el mar y las varazones ocurridas en las costas del país.

“Estoy seguro de que no hay ninguna relación entre el vertimiento de los salmones muertos y la marea roja. Es más, la mortalidad de los salmones fue producto de un evento de la naturaleza, que también está afectando y con mayor gravedad, no solo a un rango más amplio de especies, también de extensión geográfica (macro zona). Ahora, el impacto del vertimiento es mínimo por no decir nada, porque la disolución en el mar es inmensa. Estamos hablando de nueve mil toneladas. La capacidad de disolución del mar es inmensa. Además considerando a la distancia desde la costa en que se vertió y la profundidad del lugar donde se realizó la operación. No podríamos atribuirlo a esto” recalcó.

Con respecto al impacto que podrían tener los antibióticos que son utilizados en la industria salmonera, el profesor Campos sostuvo que “no podemos pensar que el cultivo de salmón se hace en base a antibióticos. De vez en cuando se usan, pero con fines profilácticos y terapéuticos. Se les da bajo ciertas características especiales. También se dice que en Chile usamos enormes cantidades de antibióticos, la verdad es que si lo analizas no es tanto. Aquí se usan más antibióticos que Noruega no porque seamos malos, sino porque tenemos enfermedades bacterianas que en Noruega no tienen. A su vez, ellos utilizan mucho más antiparasitarios que en Chile, porque sus salmones tienen enfermedades parasitarias, que nosotros no tenemos”, aclaró.
El profesor Campos agregó que el mundo está cambiando y fenómenos como éste -según sus palabras- habrían llegado para quedarse.
“Los tiempos de la naturaleza no son los mismos que los nuestros. Hoy tenemos un sistema de comunicación que nos permite enterarnos instantáneamente de lo que está pasando. Por ejemplo, el tema de las ballenas varadas en el Sur: ¿Cuántos fenómenos de estos pasan diariamente que no nos enteramos? La globalización permite informarnos de muchas cosas. En Canadá, por ejemplo, también hubo varazón de langostinos, al igual que en la playa de Arica. Eso da cuenta que el fenómeno es global. Así como sucede aquí, también ocurre en otras partes del mundo. Tal como lo anunciaron en Estados Unidos, estos eventos responden a la presencia del Fenómeno del Nño, que es especial, por eso lo llamaron “el niño Gotzila”. No lo creíamos. A esto se suma cierta ignorancia, que en algunos casos llega a ser supina. Por lo tanto, necesitamos investigar más y más, por ejemplo en áreas como las patologías de los recursos marinos. Yo me pregunto ¿La desaparición de algunas especies es solo producto de la sobreexplotación o puede haber ocurrido producto de una epidemia?. No lo sabemos. Nos hemos preocupado de ser líderes en producción, pero no en ser líderes en investigación. Somos los segundos productores de salmón en el mundo, sin embargo ¿qué hacemos en investigación para sostener esa producción?. Tenemos que diseñar planes de investigación a largo plazo”, concluyó.
En el ciclo de conferencias llevado a cabo en la Escuela de Biología Marina también participaron como conferencistas Marcela Lara de Sernapesca y el consultor en acuicultura, Alfredo Valenzuela.

El reconocimiento se entregará en la ceremonia inaugural del XXXVI Congreso de Ciencias del Mar en Concepción.

Con gran satisfacción la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso recibió la noticia de que uno de sus académicos será distinguido con el reconocimiento “Honor in Scientia Marina 2016”.

Esta distinción anual, que se entrega desde el año 2010, la otorga la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar a quien haya tenido una clara y destacada participación en las actividades de investigación, fomento y promoción de las Ciencias del Mar en Chile.

Este año el premio recayó en el profesor Fernando Balbontín Cavada, biólogo marino y académico de la Universidad de Valparaíso, quien tiene un importante número de publicaciones científicas a lo largo de su trayectoria como académico e investigador.
Tal como lo informó el presidente de la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, Marcelo Campos Larraín, la distinción se entregará el próximo 23 de mayo durante la ceremonia inaugural del XXXVI Congreso de Ciencias del Mar en Concepción.
Este Premio que constituye el máximo reconocimiento otorgado por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar (SCHCM) a la trayectoria profesional de sus miembros, ha sido concedido a: Germán Pequeño Reyes (2010), Vivian Montecino Banderet (2011), Anelio Aguayo Lobos (2012), Carlos Moreno Meier (2013), Víctor Ariel Gallardo Gallardo (2014) y
Patricio Arana Espina (2015).

Con respecto a la trayectoria del profesor Balbontín, el presidente de SCHCM destacó: “tiene más de 53 años de ejercicio profesional, como académico e investigador, en solo una institución de educación superior (Montemar). Su trayectoria es amplia y reconocida por la comunidad científica nacional, con un aporte claro en la academia, participando en actividades de investigación, docencia y difusión de las Ciencias del Mar y particularmente de la Ictiología, que es su área de especialización”.

Campos agregó que sus investigaciones han sido un aporte al conocimiento y constituyen un ejemplo que proyectan líneas de acción en el campo de las Ciencias del Mar.

“Además, es importante reconocer su seriedad, buena disposición y trato con colegas y subalternos. Para el otorgamiento de este Premio, también se ha analizado su constante aporte y compromiso, inicialmente con el Comité de las Ciencias del Mar – Chile y posteriormente con la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar. De suma importancia es destacar su permanente y continua participación en Jornadas y Congresos de Ciencias del Mar, estando incluso a cargo de la organización de algunos de ellos. De su curriculum vitae se desprende que el 50 por ciento de sus presentaciones orales y poster, han sido en el marco de las Jornadas y Congresos organizados por la SCHCM. Desde la condición de socio, además de cumplir con las labores y responsabilidades que se le han encomendado, ha tenido destacada participación en las Asambleas de Socios y siempre ha fomentado el desarrollo de la investigación y la docencia en Ciencias del Mar”.

Finalmente, Marcelo Campos señaló que importante es reconocer que el trabajo del profesor Balbontín siempre ha estado orientado a resolver incógnitas en relación a los recursos ícticos nacionales.

“Sus trabajos han tenido importante impacto en la toma de decisiones por parte de la autoridad sectorial en relación a las pesquerías. Asimismo, no se puede dejar de mencionar su participación en cinco expediciones científicas. En consecuencia, se puede afirmar que su labor profesional ha estado al servicio del fomento y difusión de la investigación científica en las Ciencias del Mar de Chile y particularmente en aspectos reproductivos de peces. Además ha cumplido con la labor de asesorar a instituciones públicas, como SUBPESCA. En resumen, el profesor Balbontín reúne los méritos suficientes tanto en docencia y formación de discípulos de pre y post grado, como en contribución científica relevante a las Ciencias del Mar con impacto directo al desarrollo productivo del país y en participación permanente en la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, que son los objetivos del Premio “Honor in Scientia Marina”, concluyó el presidente de SCHCM.

Grupo de estudiantes de la carrera prepara programa de actividades que busca difundir la ciencia y generar conciencia en jóvenes y adultos de la región sobre el calentamiento global.

Son cerca de una decena de alumnos, que cursan distintos años de la carrera de Biología Marina en la Universidad de Valparaíso, quienes observando la contundente evidencia del grave daño ecológico que está sufriendo el planeta, producto del calentamiento global, se ven en la necesidad de no solo adaptarse a la nueva realidad que ofrece el cambio climático (inundaciones, falta de precipitaciones, contaminación del aire, especies en peligro de extinción, entre otras), también creen que es necesario actuar ahora, para evitar impactos mayores.

Los estudiantes forman parte de la red de Jóvenes Científicos, movimiento que este año —y con ellos— inicia sus actividades en Valparaíso.

El grupo de alumnos prepara un programa de actividades que busca difundir la ciencia y generar conciencia en jóvenes —principalmente— y adultos de la región sobre el calentamiento global, que ya tiene incidencia a nivel nacional.

El propósito es instalar el tema del cambio climático en las bases de la sociedad y para ello se enfocan en las nuevas generaciones y la comunidad local, con el fin de trabajar en un cambio de paradigma frente al calentamiento global.

“Estamos viviendo la era del antropoceno, que es la actual etapa geológica en la escala del tiempo de la Tierra, con transformaciones físicas y ecológicas provocadas principalmente por la acción humana”, así lo advierte el doctor Ítalo Masotti, biólogo marino, académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso y coordinador del grupo Jóvenes Científicos en la Región.

“En la Universidad de Valparaíso un grupo de jóvenes está interesado en participar en esta iniciativa y ser parte de la red. En estos momento son todos de Biología Marina, pero queremos abrir ese llamado a estudiantes de toda la universidad”, señala el doctor Masotti.

La idea, explica el académico, es que estos alumnos lideren a nivel local las actividades y a través de ellas poder difundir la ciencia por un lado y al mismo tiempo capturar de la ciudadanía sus necesidades de conocimiento e intereses temáticos que ellos les gustaría abordar, desde la perspectiva científica con nuestros estudiantes.

Ítalo Masotti, agrega que en Chile recién se está empezando a dar cuenta de que el problema del calentamiento global existe, a través de diferentes fenómenos, que están afectando a la ciudadanía, por ejemplo la sequía junto a la escases de precipitaciones, el incremento de las temperaturas máximas y mínimas, el aumento del CO2 en el aire, entre otros.

Para el doctor Masotti, en este escenario, la educación es fundamental.

Con ese horizonte el programa que preparan los alumnos de Biología Marina incluye charlas en establecimientos educacionales, desarrollo de talleres, experimentos y mediciones de CO2, entre otras iniciativas.

“Ellos se han interesado mucho en lo que es ciencia ciudadana, que se llevan a cabo por medio de la realización de charlas de ciencia. La estrategia es acercarse primero a los colegios y empezar a difundir la ciencia por esos canales, observar sus necesidades e identificar a profesores que podrían participar de esta iniciativa”, sostiene.

También se está trabajando en la publicación de cuentos para niños y jóvenes sobre ciencia, que estarán disponibles en el sitio web de la red, que pronto estará habilitado.

“Los cuentos son escritos por académicos, investigadores y estudiantes de todas las universidades que están asociadas a la red. En un futuro próximo estarán disponibles en la página web”, asegura.

El profesor Masotti insistió en la invitación para que más jóvenes se sumen a la iniciativa.

“Hacemos un llamado para que los estudiantes de la UV participen del movimiento y no solo jóvenes relacionados con carreras científicas, aquí también hay espacio para alumnos que se están formando en otras disciplinas.La idea es que el movimiento sea una agrupación multidisciplinaria y entre todos generar un impacto positivo”, propone.

Por su parte, los estudiantes de Biología Marina reconocen estar muy motivados con la iniciativa y ya trabajando para establecer vínculos con colegios de la zona.

Vicente Venegas (21) fue uno de los primeros en sumarse. Tiene experiencia en el trabajo con escuelas comunales, donde realiza reforzamiento escolar a alumnos de básica y media y también a adultos que quieren obtener su licenciatura de cuarto medio.

“Ayer fui a ver un documental de una famosa oceanógrafa y quedé impactado. En el ambiente marino se ve claramente los efectos del calentamiento global. Mientras veía las imágenes me daba pena y sentía una impotencia enorme al no poder hacer nada para revertir la situación porque es una cosa inevitable. Y nosotros lo estamos viviendo. Una de las maneras que yo tengo para ayudar es tratar de transmitir mi preocupación y conocimiento hacia las generaciones que vienen para tratar de empezar el cambio. Y este movimiento me ofrece esa oportunidad”, plantea.

Su compañera Raiza Carvajal (22), quien tampoco dudó en ser parte de la iniciativa, percibe falta de información en la comunidad y en temas relevantes. Por eso para ella la divulgación del conocimiento científico es fundamental.

“Hay que aterrizar los temas a la realidad de las personas, hacerlos más cercanos a la gente, generar y promover una mayor cercanía con la ciencia. Por ejemplo en el mar nos hemos encontrado que hay un debilitamiento de las conchas de algunos moluscos, lo que produce muchas veces la extinción de las especies. Si no hacemos nada para el 2050 prácticamente ya no vamos a tener recursos. La tierra es una isla de recursos finitos y la gente no se está dando cuenta de eso. La situación se ve muy dramática, sin embargo creo que aún estamos a tiempo de hacer algo, sobretodo hablarlo con los más jóvenes e incorporar a los estudiantes de enseñanza media en este proyecto de difusión científica, para que luego ellos mismo vayan tomando conciencia y haciendo los cambios. Ellos son las nuevas generaciones y tenemos que apoyarlos en eso”, dice.

Finalmente, el alumno Sebastián Báez (22) afirma que los estudiantes que tienen la oportunidad de acceder al conocimiento que entrega la Universidad también tienen una responsabilidad, “que es cuidar lo que es de todos, es decir nuestro planeta .Los efectos del calentamiento global son muchos, pero uno de los más impactantes —a mi parecer— es el efecto que tiene en la química del mar. El planeta tiene un sistema propio de autorregulación. Con el calentamiento global esta química se ve alterada por el aumento de la temperatura y los altos niveles de CO2 elevan la acidez del mar. Esta acidez desequilibra todos los sistemas naturales que tiene el mar para regular su química. Por ejemplo con en fenómeno los niveles de nitrógeno, que son nutrientes esenciales para las microalgas se desordenan, provocando un desbarajuste en el ciclo de los sulfuros. Así todo lo que está regulado naturalmente se pierde por efecto del hombre”, asevera.

Sebastián afirma que cuando las algas están siendo afectadas en el mar, es como decir que en los continentes los árboles están siendo impactados. “Con el fenómeno estamos afectando la base de la vida, por lo tanto -de la base hacia arriba- todos ya estamos viendo los efectos”, afirma.

La primera reunión de Jóvenes científicos de Valparaíso se realizó en marzo en la sede de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales. Los interesados en formar parte de la iniciativa deben contactarse con el profesor Ítalo Masotti al correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Biólogo marino chileno forma parte del equipo internacional de investigadores, que publicó hallazgo en prestigiosa revista científica.

Un nuevo descubrimiento de nivel mundial sacudió el conocimiento sobre los peces cartilaginosos. Se trata de una nueva especie de raya, capturada en aguas profundas del océano Pacífico. En el hallazgo participó el biólogo marino, experto en tiburones y rayas (condrictios o peces cartilaginosos), Francisco Concha, académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, quien —además— cursa un doctorado en la Universidad de Connecticut, Estados Unidos.

El científico chileno lideró la publicación del descubrimiento junto a los investigadores Douglas Long y David Ebert, ambos de la Academia de Ciencias de California, Estados Unidos. Éste último de reconocida trayectoria en el campo de los condrictios (ha logrado identificar más de una veintena de nuevos tipos de tiburón desconocidos hasta hace poco años) y fue uno de los primeros en darse cuenta de que el hallazgo podría tratarse de algo nuevo.

Capacidad de adaptación

El científico chileno destaca la relevante contribución de la especie para el desarrollo de los océanos y la investigación.

“Las rayas son un grupo de peces que presentan oportunidades únicas para el estudio de la evolución y patrones de diversificación de los elasmobranquios, que también incluye a los tiburones. La forma en que han respondido a los diversos cambios de la Tierra, desde antes de la existencia de los dinosaurios, nos da pistas para entender cómo se ha desarrollado la vida en el océano”, explica.

El biólogo marino continúa subrayando las interesantes estrategias de sobrevivencia de las rayas.

“Hay especies ovíparas y vivíparas, costeras y de aguas profundas, viven en aguas cálidas del Caribe o bajo el hielo en los polos. La variedad de su distribución geográfica sólo se compara con la diversidad de sus especies. Algunas se alimentan de peces, otras de invertebrados, hay especialistas en moluscos y otras que usan golpes eléctricos para aturdir a sus presas. Realmente son un grupo increíble”, destaca.

Tal como lo relata el académico, todo comenzó hace algunos años cuando capturan el primer espécimen macho, a mil 200 metros de profundidad, frente a las costas del Ecuador, en un crucero científico organizado por el gobierno de ese país. En este ejemplar los científicos notaron algo inusual: en su cola se observaban grandes espinas, pero nadie pudo identificarlo. En la misma expedición científica, pero en aguas de Costa Rica y Panamá, fueron encontradas, a una profundidad de mil 400 metros, tres hembras con idénticas características en sus colas.

Trabajo en equipo

El doctor Dave Ebert después de un buen tiempo revisando documentos disponibles y comparando las fotos con su propia base de datos, tampoco pudo identificar al ejemplar macho. Por eso buscó ayuda en el hemisferio sur, y es así como se comunicó con Francisco Concha, quien cuenta con una importante trayectoria en el estudio de peces cartilaginosos (en la UV como director del Laboratorio de Condrictios y ahora en Connecticut en el departamento de Ecología y Biología Evolutiva) para preguntar su opinión sobre este raro ejemplar.

“Yo quedé sorprendido por el aspecto de la cola de esta raya. Nunca había visto una raya con ese tipo de espinas. Juntando observaciones y después de varias discusiones, llegamos a la conclusión de que se trataba de una nueva especie para el mundo”, sostiene.

Francisco Concha relata que las tres hembras llegaron posteriormente al Museo de la Academia de Ciencias de California y fueron mantenidas ahí por el doctor Douglas Long, importante taxónomo de condrictios.

“Así que después de unos cuantos años y varios viajes y discusiones, logramos tener en un mismo lugar al macho que sería el holotipo, de Ecuador, y a estas tres hembras de Centroamérica, que serían los paratipos de esta nueva especie”, detalla.

Los científicos tras diversos estudios determinaron que los ejemplares corresponden a una variedad de la familia Arhynchobatidae y del género Notoraja.

Importancia del hallazgo

Siguiendo las palabras de Concha, la importancia del hallazgo radica en que el género Notoraja contaba con 11 especies descritas hasta antes de que la raya de púas fuera descubierta. De ellas, 10 se distribuían en los alrededores de Australia (Indo-Pacífico Oriental y Pacífico Occidental) y una en Japón.

“Haber descubierto una nueva especie de ese género, pero al lado opuesto del Pacífico es algo muy interesante. Los organismos se van agrupando a nivel filogenético de acuerdo a relaciones de parentesco y ancestría. En este caso, existiría un ancestro común que dio origen a estas 12 especies de Notoraja, y el proceso evolutivo que hasta la fecha nos permite distinguirlas, nos lleva a ver los resultados de un proceso de radiación muy particular y que es la prueba de que la fauna del Pacífico sudamericano puede estar emparentada con la que existe en el Indo-Pacífico o en Pacífico Occidental”, argumenta.

Francisco Concha explica que el pariente más cercano de la raya de púas, como comúnmente se le denomina, está cerca de Tasmania.

“Este patrón de diversificación se ha visto con otros grupos de rayas, pero recién estamos armando las piezas de un rompecabezas que esperamos nos lleve a explicar de mejor manera los procesos que llevaron a especies ancestrales a convertirse en las que tenemos actualmente y cómo ellas se han ido repartiendo por los diferentes océanos junto con los cambios que ha experimentado el mundo a nivel geológico. Todo está conectado”, advierte.

Hermanos genéticos

Los tiburones y rayas tienen un ancestro común, por lo que son grupos que divergieron hace millones de año, dando origen a los que conocemos hoy en día.

“A pesar de que por fuera se ven distintos, hay tiburones con forma de raya y rayas con forma de tiburón. Su anatomía interna es prácticamente idéntica. Se podría decir que las rayas son tiburones planos”, advierte.

Potencial económico

En Europa y en Asia existe un mercado para la carne de rayas. De hecho, en Chile se ha explotado la raya Volantín desde las últimas décadas, pero debido a su sobreexplotación se ha tenido que establecer una veda biológica que ha estado vigente desde hace algunos años. El total de estas rayas eran exportadas, por eso el público general en Chile no sabe que existen pesquerías dirigidas a estos peces.

“Lamentablemente se puso en riesgo una especie cuyos beneficios ni siquiera eran aprovechados plenamente en el país. No somos un país muy abierto al consumo de peces menos tradicionales. En general no probamos cosas nuevas. El potencial económico podría ser alto, pero antes de volver a explotarlas es necesario hacer una evaluación profunda de las especies que podrían ser utilizadas en el futuro. Los análisis de viabilidad poblacional son una buena herramienta para plantear distintos escenarios de explotación y deberían ser más fomentados en Chile”, propone.

El descubrimiento fue publicado en la última edición de la revista Zootaxa.


El profesor Juan José Gutiérrez, doctor © en Políticas y Gestión Educativa, acaba de publicar su tercer libro sobre diseño y formación orientada a las competencias.

Esta semana el profesor Juan José Gutiérrez, asesor en innovación curricular y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, participará como conferencista invitado en la inauguración de la XII versión del “Congreso Internacional sobre el Enfoque Basado en Competencias”, CIEBC 2016.
El evento, que reúne a expertos de toda América Latina, se realizará los días 16, 17 y 18 de marzo próximos, en la histórica ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, (declarada Patrimonio cultural e histórico de la humanidad de la Unesco, desde 1986).
El profesor Juan José Gutiérrez, doctor © en Políticas y Gestión Educativa, quien tiene una trayectoria que supera las dos décadas, ha publicado tres libros. El primero de ellos es: ”Diseño Curricular Basado en Competencia: Manual para determinar Competencias, Perfiles, Planes y Programas de estudios, editorial Altazor (2007). Le sigue una segunda publicación titulada: “Rediseño Curricular con Enfoque de Competencias: Una experiencia en la Universidad de Valparaíso, LOM Ediciones (2014). Y su tercer trabajo, recién salido de la imprenta, lleva por nombre: “Formación Basada en Competencias. Procedimientos Evaluativos y Calificación del Desempeño de los Estudiantes, también de LOM Ediciones (2016).
“Cuando uno quiere diseñar un modelo formativo con enfoque de competencias tiene que tener en consideración tres mundos: el mundo académico, aquel que le entrega el estado del arte de la profesión; el mundo empleador, el que nos dice cuáles son las demandas formativas del área y el mundo profesional. Pero además, todo el análisis debe incluir la cultura social y organizacional en que se desarrolla “, advierte el investigador.
En esta nueva versión del congreso el profesor Gutiérrez adelantó que presentará un modelo, al que concluyó “después de años de estudios de su tesis doctoral”, reconoce.
Siguiendo sus palabras, se trata de un modelo para rediseño o diseño curricular con enfoque de competencias, que fue probado en la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso. “El perfil de egreso en una carrera o especialidad ha de ser siempre la columna vertebral del proceso de diseño curricular. Por lo tanto, cualquier asignatura, módulo o plan de estudio, adquiere sentido a partir del perfil de egreso. Luego se determina la matriz de competencias, donde están los dominios, las competencias (genéricas y específicas) y los productos de aprendizajes, que son necesarios para lograr esas competencias. Como si eso fuera poco aparecen los contenidos. Y eso se transforma en una matriz genérica, y a partir de ella se determina el plan de estudios”, explica el profesor.
El congreso es organizado por el Centro Internacional de Marketing Territorial para la Educación y el Desarrollo (CIMTED), corporación sin fines de lucro, que en su sitio web señala: “ Las diferentes innovaciones y reformas que actualmente se están llevando a cabo en la educación tienen como centro el enfoque de la formación basada en competencias, lo cual tiene impacto en la gestión del currículo, en la política de calidad de la educación, en la docencia y en los diferentes procesos de evaluación. Este enfoque se está generalizando en el ámbito mundial y es por ello que debe ser estudiando y puesto en práctica con reflexión crítica y proactiva, rigurosidad y creatividad”, se concluye.

Estudiantes participaron en su primera jornada de inducción a la vida universitaria.
Como es ya tradición un nutrido programa de actividades preparó la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, que imparte la carrera de Biología Marina, para recibir a los alumnos de primer año.
La novedad del proceso fue la presencia de la primera generación de estudiantes que tuvo la oportunidad de acceder a la formación universitaria gracias al beneficio de la gratuidad, que contempla la actual reforma educacional, y que en esta casa de estudios —una de las primeras en adherir a esta modalidad—alcanzó al 37 por ciento del alumnado.
Cabe recordar que en este proceso, 178 mil estudiantes de primer año cumplieron con los requisitos para acceder a estudios gratuitos a nivel nacional.
Los 54 alumnos que se matricularon este año en el programa académico que imparte nuestra Facultad participaron —por una semana— la jornada de inducción a la vida universitaria, que incluyó: Palabras de bienvenida de las autoridades académicas, presentación de profesores y centro de estudiantes de la carrera, pruebas de diagnóstico, presentación de servicios centrales y programas de apoyo al aprendizaje, recorridos por las dependencias de la Facultad, dinámicas de integración, reunión de convivencia, coffee break, entre otras.
En la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales 26 estudiantes de primer año ingresaron con el beneficio de la gratuidad universitaria.

Es la tercera vez que logra la certificación, pero la primera ocasión en que la consigue por ese período.

Es la tercera vez que se acreditan, pero de todas maneras la noticia los tomó por sorpresa. En momentos en que el equipo de la Escuela de Biología Marina concluía exitosamente el proceso de matrículas 2016, completando los 50 cupos oficiales disponibles, el director general de División Académica de la Universidad de Valparaíso, José Miguel Salazar, les informó que la carrera logró una acreditación por un período de seis años, una de las más altas dentro de la UV.
El director de la Escuela de Biología Marina, profesor Pablo Muñoz, comentó que “estamos muy satisfechos con el resultado. Es un período de tiempo importante, que viene a reconocer el trabajo que hemos llevado a cabo en todos los ámbitos evaluados”.
Tal como lo explicó el profesor Muñoz, en la acreditación se valoraron once criterios, distribuidos en tres dimensiones: perfil de egreso y sus resultados, condiciones de operación, y capacidad de autorregulación. Entre los ítems evaluados destacan: efectividad del proceso de enseñanza-aprendizaje, resultados del proceso de formación, vinculación con el medio, estructura curricular, recursos humanos, infraestructura, apoyo técnico y recursos para la enseñanza, integridad de la carrera y propósito, entre otras variables. En la mayoría de estos aspectos se obtuvo un nivel óptimo y una calificación del tramo más alto de la escala.
“El proceso evalúa absolutamente todo, desde lo estrictamente organizacional, pasando por lo docente, hasta las proyecciones a futuro. Nosotros tenemos un compromiso: la mejora continua. La acreditación anterior fue por cuatro años y ahora por seis, es una responsabilidad bastante alta. Hoy es motivo de celebración, pero a partir de mañana se convertirá en un nuevo envión para continuar trabajando y no bajar el estándar. Reconocemos que es un compromiso grande, pero somos muy ambiciosos en el aspecto del conocimiento. Queremos seguir mejorando para marcar la diferencia. Esperamos confiados, con el cuerpo académico de excelencia que tenemos, continuar trabajando, tanto en el pregrado como en el postgrado”, sostuvo.
“La acreditación también representa un gran respaldo para nuestros los alumnos, porque estudiar una carrera acreditada garantiza una formación integral y de excelencia”, acotó el académico.
Por su parte la profesora Pilar Muñoz, coordinadora de Extensión de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, unidad que imparte la carrera de Biología Marina, afirmó: “Fue un proceso de casi dos años trabajando en el informe de autoevaluación. Elaboramos un documento bastante grueso. Sabíamos que habíamos hecho un buen trabajo, pero nunca maginamos que nos dieran ese periodo de tiempo. Estamos muy contentos”.
Agregó que el resultado responde “al trabajo de los profesores, la atención que se le da al estudiante, además del entorno en que se ubica nuestra Escuela de Biología Marina, que es preferencial para el estudio de los organismos acuáticos, entre otros importantes aspectos”.
Cabe destacar que la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, tiene una matrícula de aproximadamente 200 alumnos y fue la primera en acreditarse en Chile, el año 2002.

La actividad se realizó en el marco del Día de Puertas Abiertas que organizó la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso.

La Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, que imparte la carrera de Biología Marina más antigua del país, realizó su tradicional Días de Puertas Abiertas, iniciativa que contó con un nutrido programa de actividades.
La jornada convocó a jóvenes egresados de 4º año de Enseñanza Media, quienes participaron activamente de las charlas motivacionales, de la exhibición de documentales y proyectos de investigación, de las visitas a los laboratorios, del avistamiento de la flora y fauna marina en la zona protegida y de la extraordinaria muestra de aves conservadas con la técnica de la taxidermia que posee la unidad académica.
Todo ello, con el objetivo de acercar aún más a los jóvenes al trabajo que realizan los biólogos marinos.
Es el caso de Kevin Álvarez del Colegio José Cortés Brown, quien sostuvo que asistió a la actividad porque su interés por la biología es muy fuerte. “Hay que agradecer a las personas que se le ocurrió la idea del Día de Puertas Abiertas, porque se puede acreditar qué hay dentro de la sede, porque no todo el mundo puede entrar acá y es muy bonito”. El joven agregó que aún se inclina por varias carreras, “pero el ámbito biólogo es lo que me interesa”, advirtió.
También Paulina Villarroel del Colegio Parroquial San Antonio, reconoció que en 1º medio se despertó su interés por estudiar una carrera relacionada con las ciencias del mar. Con respecto a la jornada, señaló que “es entretenido y más interactivo que sólo venir a conversar con el jefe de carrera, lo que he hecho en instancias anteriores. Yo siempre he estado más interesada en el mar que en la tierra misma. A través de los años, en varias instancias fui viendo opciones ligadas al mar. En la Universidad de Valparaíso dan muchas más oportunidades de interiorizarse sobre la carrera”
Asimismo, el director de Escuela de Biología Marina, profesor Pablo Muñoz, destacó que esta profesión tiene un gran futuro, no sólo por el vasto mar que posee Chile, sino también por los fenómenos y problemas que nos afectan en la actualidad: cambio climático y el agotamiento de los recursos pesqueros de importancia comercial y biológica, entre otros ejemplos.
“Fundamentalmente, necesitamos formar biólogos marinos que contribuyan en el resguardo del medio ambiente y de nuestros recursos, que haya sustentabilidad en el tiempo. Los biólogos marinos que se forman acá tienen un campo bastante amplio para desarrollar sus actividades y funciones, ya sea en el ámbito laboral o también siguiendo estudios de postgrado”.
El profesor Muñoz advirtió: “Necesitamos conocer más de nuestro mar para poder administrarlo de mejor forma. La gran fortaleza de nuestra facultad es que estamos trabajando —día a día— en el ambiente marino. La ubicación geográfica es fundamental, junto con la tradición académica que ofrece nuestra facultad. La carrera de Biología Marina es la más antigua del Cono Sur. Por lo tanto, los estudiantes aquí van a recibir conocimiento de primera línea”.
El decano de la facultad, doctor Ricardo Bravo, fue el encargado de dar la bienvenida a los jóvenes. Sus palabras destacaron la trayectoria de 75 años de la sede de Montemar como centro de investigación científica, la alta productividad de sus investigadores, quienes publican en revistas ISI de primer nivel y el posicionamiento de la carrera de Biología Marina, que se ubica entre las tres mejores del país.

Innovador proyecto compitió con 116 iniciativas de todo el país.

Una destacada participación tuvieron los cinco estudiantes de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, quienes —con su innovador proyecto “Ayún”— obtuvieron el “Premio a la Idea Ganadora” de la segunda versión del concurso “Aplica tu Idea”, convocado por la Fundación Copec UC.
“Ayún” compitió con 116 iniciativas presentadas por estudiantes de programas académicos de pre y postgrado de todo el país, que apuntaban a resolver un problema en el ámbito de los Recursos Naturales, a través de una propuesta de I + D + i (Investigación, Desarrollo e innovación).
El grupo de estudiantes de 2º Año de la carrera de Biología Marina, conformado por Constanza Torres, Lorena Méndez, Daysi Parra, Felipe Espinoza y Valentina Toledo, explicaron que su proyecto “Ayún”, que en lengua mapudungún significa “ver la luz del otro”, destacó por ser una idea sustentable que logra producir energía a través de las microalgas.
Siguiendo sus palabras, los alumnos elaboraron un panel biorreactor capaz de producir calor y electricidad, utilizando estos minúsculos organismos (unicelulares fotosintéticos acuáticos), que se cultivan en la misma placa, la cual puede orientarse hacia el sol como si fuera una placa solar. Las microalgas expuestas a la luz solar realizan la fotosíntesis y el panel solar térmico, hace su trabajo, absorbiendo esa energía, que no es utilizada por las microalgas.
Este proyecto se generó en el desarrollo del ramo: "Emprendimiento, creatividad e innovación”, a cargo de la profesora Stefania Pareti.
La académica sostuvo, “para mí es un orgullo, porque la postulación al concurso “Aplica tu idea” también era parte del proceso de aprendizaje. El hecho de haber resultado ganador es un orgullo para mí, para el curso y para la Facultad completa, porque adicionalmente se está dando a conocer lo que se hace en esta Facultad y sobretodo en tempranas etapas de formación, como es en este caso, que son alumnos de 2º Año de Biología Marina, quienes junto a sus compañeros ya están investigando y pensando en aplicaciones biotecnológicas que solucionan problemas o contribuyen a eso. Por esta razón, creo que es un buen desafío para ir —desde ahora—potenciando este tipo de iniciativas”.
Por su parte, una de las integrantes del grupo ganador, Constanza Torres, destacó que la iniciativa se basa en el uso de energía renovable, natural y eficaz.“Con las algas se puede extraer energía por la fotosíntesis, la cual se puede almacenar y utilizar como lo haría un panel solar, pero de forma mucho más eficiente”. Asimismo, su compañera, Valentina Toledo, agregó, ”creo que la experiencia fue súper significativa, porque nos sacan de los límites del laboratorio, donde están las ideas, pero nadie las ve. El curso de Emprendimiento nos entregó las herramientas para poder elaborar nuestro proyecto, mostrarlo y darlo a conocer de manera de potenciarlo aún más”, concluyó.

El doctor Humberto Díaz advirtió sobre el impacto en ecosistemas marinos, junto a la escasez de estudios locales y vacios legales de la normativa medioambiental.


El 97,5 por ciento del agua que existe en nuestro planeta es salada y sólo una cantidad inferior al uno por ciento es apta para el consumo humano. Fenómenos como el déficit de las precipitaciones, la sequía, el cambio climático, entre otros factores, ha provocado la escasez del recurso hídrico y en algunas zonas incluso el consumo humano se ha visto restringido y racionado. Si en África al sur del Sahara 330 millones de personas tienen problemas de escasez de agua, en América Latina y el Caribe afecta a 38 millones de habitantes.
Las soluciones naturales no son suficientes, conseguir la potabilización del agua del mar es una de las alternativas posibles. Mediante la desalinización del agua del mar se obtiene un recurso apto para el abastecimiento y el regadío, así lo evidencia la experiencia de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Estados Unidos, que lideran el ranking de las naciones con mayor capacidad para desalar el agua.
Chile también ha confiado en la desalinización de agua de mar para el abastecimiento de agua bebible para su población, la agricultura y en especial para la industria minera. En la actualidad, están funcionando al menos 10 plantas desalinizadoras en nuestro país y se proyectan 20 más por hacer, desde la Quinta Región hacia el Norte. Así lo señaló el doctor Humberto Díaz, biólogo marino de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, en su conferencia "Plantas Desalinizadoras: Su Impacto en el Medio Marino y Recomendaciones de Diseño", que ofreció a académicos y estudiantes de pre y postgrado de carreras relacionadas al área.
“El problema es que agua dulce o agua de ríos, prácticamente, ya no hay disponible, napas subterráneas tampoco. Lo que tenemos en forma infinita —en estos momentos— es el mar. Es una tecnología que hay que tratar de refinar para disminuir al máximo el impacto ambiental”.
El doctor Díaz explicó que la desalinización es una buena tecnología, pero es necesario en Chile “diseñar” los proyectos de la mejor manera posible y adecuándolos a la realidad local, para que el área ingenieril contribuya a disminuir o eliminar un eventual impacto al medio ambiente.
Asimismo, advirtió que en Chile son muy escasos los estudios publicados, que permitan trabajar con parámetros científicos relevantes para el proceso de evaluación local.
Con respecto a los desafíos de las plantas desalinizadoras, desde el punto de vista medioambiental, destacó: la energía utilizada y su relación con las emisiones de CO2 (uso de combustibles fósiles); la contaminación por los pretratamientos químicos y anticorrosivos; los efectos de las descargas o aguas de descarte, que podrían dañar los acuíferos y ecosistemas acuáticos debido al contenido en sales; a los que se suman la succión de agua con contenido de plancton (productividad primaria y secundaria) y otros factores, como contaminación por ruido, emisiones gaseosas y escapes químicos.
“De las comunidades planctónicas depende todo lo que es la productividad de un área, de eso depende la presencia de especies de importancia hidrobiológica y comercial en los sistemas marinos. Es la base de todo”, subrayó.
Como biólogos marinos y —en general— como profesionales de las Ciencias Marinas, tenemos mucho que aportar en este aspecto, apuntó el doctor Díaz. “Hay muchas áreas y temáticas candentes que no están lo suficientemente profundizadas. Lo que falta hacer —en definitiva— es poder aumentar al máximo la información científica de las áreas y evaluar realmente los impactos, pero en forma directa. No usar —como se hace hasta ahora—bibliografía de publicaciones científicas de otros países, para proyectar el probable o eventual efecto que se pueda producir por una planta desalinizadora, es decir no importar el conocimiento (en el sentido de traerlo desde el exterior), se requieren estudios generados en el país”, advirtió el académico.
El doctor Díaz aseguró que actualmente existen vacios en la normativa vigente, ya que por ejemplo nuestro país no posee una regulación que establezca límites máximos permitidos de descarga de aguas salinas a cuerpos de agua marinos. El artículo 11 Ley 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente señala que: “A falta de tales normas, utilizarán como referencia las vigentes en los Estados que señale el reglamento”. Estos países son: República Federal de Alemania, República Argentina, Australia, República Federativa del Brasil, Canadá, Reino de España, Estados Unidos Mexicanos, Estados Unidos de América, Nueva Zelandia, Reino de los Países Bajos, República Italiana, Japón, Reino de Suecia y Confederación Suiza”.
Finalmente y con respecto a la instalación de estas plantas, el académico recomendó: evitar hábitat sensibles (bancos naturales, AMERBs, etcétera); limitar la velocidad de la succión en la toma; utilizar mallas de filtrado de adecuado grosor; realizar las descargas alejadas de la costa; optimizar la dilución. Además, estudios del plancton en el área del proyecto y alternativas de diseño desde el ámbito ingenieril (hidráulica, filtros, torreta submarina, etcétera), entre otras recomendaciones.

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