La actividad se dio en el marco de las celebraciones del Día del Patrimonio.

Por primera vez la Carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso participó en la coordinación de la Feria del Patrimonio Natural Marino, actividad que se llevó a cabo a propósito de las celebraciones del Día del Patrimonio, en el Muelle Barón de la ciudad puerto.
La iniciativa que incluyó exposiciones, charlas, observaciones de aves y paseos en kayak, surgió tras una invitación realizada por la Municipalidad de Valparaíso al Centro Interdisciplinario de Estudios Oceánicos de la UV, oportunidad en que la Escuela de Biología Marina fue contactada para colaborar en la representación del patrimonio natural marino.
“A pesar de vivir en una ciudad costera, los habitantes de la región no están familiarizados con nuestra flora y fauna marina. Conocer nuestra biodiversidad es el primer paso para su conservación”, advierte la bióloga marina y académica UV, Pilar Muñoz, quien estuvo a cargo de la coordinación del evento, junto a la Organización de Estudiantes por la Conservación de Montemar (ECOMAR), agrupación que está formada por alumnos en formación de la carrera de Biología Marina.
“Los estudiantes fueron muy participativos y trabajaron bastante en la organización de la jornada. Su labor fue coordinar la actividad e invitar a más organizaciones que se dedican a la educación ambiental y deportes náuticos: Fundación CIDEMAR, Aula de Mar, OBC Chinchimén, Fundación Mar y Ciencia, Patrimonio Cultural Subacuático, Náutica Para Todos y Centro de Exploración Naútica de la Escuela de Gestión en Turismo y Cultura UV”, explicó la académica.
Respecto a la recepción del público, los organizadores destacaron que las personas comenzaron a llegar temprano, para poder seguir el recorrido propuesto por las organizaciones.
“Como las actividades estaban pensadas para toda la familia, se podía ver como cada uno de los asistentes pudo interiorizarse de nuestra biodiversidad marina y sus amenazas. Además, la posibilidad de practicar en forma gratuita deportes náuticos acercó aún más a la comunidad a nuestro mar”, dijo.
La académica señaló que si bien fue la primera vez que participan en esta muestra de patrimonio marino, “esperamos que sea una instancia que se repita todos los años, ya que tuvimos una recepción muy positiva de los asistentes”, sostuvo.
Entre las temáticas presentadas en las exposiciones destacan: “Plancton: a descubrir el microcosmos oceánico”; “Macroalgas: bosques submarinos”; “Naturaleza costera: arte y enigmas”; “Aves marinas: más cerca que nunca” y la “Charla interactiva: la red de rescate que no rescata”.

Al encuentro asistieron estudiantes y académicos UV con 23 trabajos presentados.

Con una importante participación de estudiantes y académicos de la Carrera de Biología Marina, la Universidad de Valparaíso marcó su presencia en el XXXVIII Congreso de Ciencias del Mar, realizado este año en la ciudad de Valdivia y cuyo lema fue “Ciencias Marinas en Tiempos de Cambio Global”.

La secretaria de Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales UV, Pilar Muñoz, bióloga marina, señaló que al evento científico concurrió una delegación compuesta por alumnos de pre y postgrado, junto a docentes e investigadores del programa académico, con un total de 23 trabajos presentados.

“Este año fue importante el aumento de la participación de nuestros alumnos de pregrado con respecto al 2017. En esta versión estos jóvenes-alumnos presentaron 16 trabajos de investigación, los profesores 5 y los estudiantes de postgrado 2, dichos trabajos se distribuyeron en las modalidades de sesiones temáticas orales, póster y simposio”, afirmó la académica.

Así como lo explicó la profesora Muñoz, el Congreso de Ciencias del Mar, es el evento más importante de la disciplina a nivel nacional.

“Este año reunió a más de 600 científicos. Debido a la gran extensión de nuestro país, el encuentro es la instancia anual donde los investigadores relacionados con las ciencias del mar se reúnen para intercambiar ideas e iniciar nuevos grupos de trabajo”, sostuvo.

congreso 2018 2Pilar Muñoz advierte que el encuentro científico surgió en 1981 como las “Jornadas de Ciencias del Mar”, que fueron organizadas por nuestra Universidad.

“Me pareció una gran oportunidad para ponerse al día con los avances en la Biología Marina. Además, este año se incorporó una feria con organizaciones relacionadas con las ciencias del mar de forma no convencional, como el arte o la educación ambiental. Ahí también estaban presentes estudiantes de la Escuela de Biología Marina UV, que forman la Fundación Mar y Ciencia. Creo que la Universidad de Valparaíso destacó porque participaron de forma transversal en las distintas áreas del Congreso, teníamos expositores en simposios, en sesiones orales, pósters e incluso en la muestra científica. Los trabajos presentados por nuestra delegación se caracterizaron por su aporte a las distintas áreas de las ciencias del mar y al desarrollo científico”, concluyó.

El evento, que fue organizado por el Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral de Chile y la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, este año entregó el Premio Honor in Scientia Marina al doctor Alejandro Buschmann Rubio.

La investigación liderada por Gabriela Muñoz contribuye al desarrollo reciente que ha tenido la parasitología marina en Chile.


Sólo un reducido grupo de científicos nacionales han enfocado sus líneas de investigación a la parasitofauna marina y el mayor desarrollo de ella se ha dado en las últimas cuatro décadas. Es en este escenario que los investigadores buscan reposicionar el estudio de estos ignorados pero vitales microorganismos.

“Siempre los parásitos están estigmatizados por ser ‘los malvados’ del ecosistema o de la salud de la especie. Por lo tanto yo creo que la gente no los entiende”, sostiene la bióloga marina Gabriela Muñoz, directora del Laboratorio de Parasitología Marina de la Universidad de Valparaíso (UV).

La investigadora, quien además es académica de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales UV, advierte que “hoy en día todos sabemos que los parásitos son bastante inocuos. Y en realidad presentan más utilidades que desventajas para todo el ecosistema”.

La doctora Muñoz, tras adjudicarse un proyecto INACH de tres años, lidera una investigación que busca identificar, cuantificar y establecer la relación parásito-hospedero y cómo estos microorganismos se insertan en la trama trófica del ecosistema marino de las zonas antártica y subantártica.

“Los parásitos nos sirven para entender el ecosistema. Son un elemento de estudio y una herramienta para poder aplicar en distintos estudios como la ecología o la fisiología de los peces o —incluso— la contaminación”, afirma.

Respecto a esta etapa de la investigación, la doctora Muñoz adelanta algunos de los hallazgos. “Hemos encontrado que la parasitofauna es bastante alta en los peces antárticos. Pero no solamente alta, sino también es muy abundante y diversa”, destaca.

Melissa Rebolledo, quien es egresada de Biología Marina y forma parte del equipo que está desarrollando el estudio en la UV, detalla el minucioso trabajo en el laboratorio: “En los peces más grandes hemos encontrado alrededor de 90 a 200 parásitos por hospedero. El ambiente del parásito se localiza en los diferentes órganos del pez, por ejemplo en el recto, intestino, estomago e incluso en el corazón del pez hospedero”.

Por su parte, la estudiante de Biología Marina Fanny Cartes, ayudante del laboratorio, explica que al momento de disectar las muestras, para luego recolectar los parásitos, lo más importante es la técnica, pero también se requiere de bastante paciencia y buen pulso. “En un pez de 16 centímetros, por ejemplo, al investigador le puede tomar todo un día cuando no se tiene la técnica, pero cuando ya se ha adquirido cierta destreza uno se puede demorar dos horas, aproximadamente. De todas maneras, es un trabajo largo”, aclara.

Tal como lo afirmaron las investigadoras, los parásitos son piezas fundamentales en el ambiente marino, porque desempeñan funciones claves en los ecosistemas. Identificarlos y analizar su comportamiento y capacidad de adaptación e interacción en la cadena trófica, en las condiciones extremas que ofrece una de las zonas más australes del mundo, es parte de los objetivos de la investigación.

El doctor Eulogio Soto, académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales asistió al encuentro científico.

La IV Conferencia Mundial sobre Biodiversidad Marina reunió a científicos, profesionales y legisladores de todo el planeta para debatir y avanzar en la comprensión de la importancia y estado actual de la biodiversidad en el ambiente marino.
El encuentro científico, que se llevó a cabo en el Palacio de Congresos de Montreal (Quebec, Canadá), es considerado como el principal foro global, en el cual se presentan las últimas investigaciones y tendencias en la materia. Así lo explicó Eulogio Soto, doctor en Oceanografía y Biología Marina y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso.
El investigador relató que durante el encuentro, que se extendió entre el 13 y el 16 de mayo, tuvo un trabajo intenso para establecer y consolidar redes de contacto y vínculos colaborativos con otras instituciones.
“Presenté un trabajo con resultados de investigaciones que realicé en la Patagonia chilena junto con un científico español de la Universidad Autónoma de Madrid. Además, sostuve reuniones con una colega rusa con quien estamos planeamos desarrollar un crucero internacional de exploración oceanográfica a la zona del Parque Marino Nazca- Desventuradas en el año 2020 a bordo de un barco estadounidense”, afirmó Eulogio Soto.
A esto se suman las reuniones sostenidas con el grupo de investigación SARCE (South America Rocky-shore Ecosystem Research Group), grupo al que pertenece el investigador, y con la IABO (International Association of Biological Oceanography) de la cual también es miembro del comité.
El académico contó que paralelamente conversó con representantes de la Universidad de Laval, prestigiosa institución canadiense y organizadora del encuentro científico, con la cual se están explorando mecanismos de colaboración académica.
Al evento asistieron más de 700 investigadores provenientes de alrededor de cuarenta países. En la jornada científica se presentaron cuatro conferencias plenarias, cerca de 400 presentaciones orales, 200 posters y numerosas mentorías a estudiantes, junto a la implementación de veinte stands de empresas y editoriales.
El científico valoró positivamente la reunión: “Fue muy positiva, enriquecedora en lo científico, ya que te actualizas y enteras de lo que se está haciendo a nivel global en biodiversidad marina”.

Se trata de la segunda campaña de muestreo del proyecto INACH, a cargo de la doctora Gabriela Muñoz.

Determinar la comunidad completa de parasitofauna de peces de las zonas antártica y subantártica del sur de Chile (Punta Arenas y Puerto Natales) y compararlas, es uno de los objetivos del proyecto liderado por la doctora Gabriela Muñoz de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, y que permitió a dos alumnas ayudantes de la carrera de Biología Marina, Melissa Rebolledo y Fanny Cartes, junto al profesor Pablo Conejeros, co-investigador del proyecto, viajar rumbo al continente helado.

El desafío fue realizar la segunda campaña de muestreo del proyecto INACH RT 32-16, titulado: “Tramas entre parásitos y peces de las zonas Antárticas y Subantárticas del sur de Chile: biodiversidad, conectancia y densidad de vínculos”, cuya investigadora principal es la doctora Muñoz, directora del Laboratorio de Parasitología UV.

El equipo de biólogos marinos UV permaneció cerca de 20 días en el gélido entorno de la Base O’Higgins, la estación de investigación científica chilena más antigua de la zona (1948), que acoge a delegaciones nacionales y extranjeras y que está ubicada en el territorio antártico chileno, específicamente en el islote Isabel Riquelme de la rada Covadonga en el cabo Legoupil.

El trabajo de terreno consistió en la recolección de peces antárticos, obtenidos en los alrededores de la Base O´Higgins, tales como Islote Barrios, Isla Larga e Isla Rosas.

En el Laboratorio de Parasitología de la sede de Montemar UV, las muestras de peces actualmente son analizadas, con respecto a sus parásitos, para luego abordar temas ecológicos, que forman parte de los objetivos del estudio.

Melissa Rebolledo advierte que salir a terreno en la Antártica no fue tan fácil, “si bien la temperatura rondaba los 0°C, la sensación térmica llegaba hasta los -17,5°C y nos encontramos con ráfagas de viento de hasta 110 km por hora, condiciones con las cual era imposible salir a pescar, ya que solo se permite hacer expediciones cuando la velocidad del viento es menor a 37 km por hora”.

La joven explica que el lugar alberga una gran cantidad de aves, siendo los más abundantes los pingüinos Papua (Pygoscelis papua) que nidifican en la zona durante el verano, y en los islotes cercanos. También se pueden observar asentamientos de pingüinos Adelia (Pygoscelis adeliae) y pingüinos Barbijo (Pygoscelis antarcticus). Además, es posible encontrarse con parejas de palomas antárticas (Chionis alba) y sus polluelos.

“Cuando el clima nos acompañó, realizamos terreno al rededor de la base a bordo de botes zodiac facilitados por el Ejército de Chile, donde no solo éramos acompañados por los militares, sino que también por algunos mamíferos marinos que sentían curiosidad por nuestra presencia, como la temida foca leopardo (Hydrurga leptonyx) y el lobo fino antártico (Arctophoca gazella)”, señala.

Mellisa Rebolledo da cuenta del minucioso trabajo en el laboratorio. Con la ayuda de un bisturí y otros instrumentos que ayudan a la disección de los ejemplares capturados, han logrado obtener cerca de 500 parásitos de un ejemplar, no obstante que el promedio por pez oscila entre los 200 y 300. Agrega que la disección y búsqueda de estos pequeños organismos (que habitan tanto dentro como en la superficie corporal del hospedero), dura entre 6 a 7 horas, aproximadamente.

Por su parte Fanny Cartes valoró la experiencia como una gran oportunidad para la formación profesional, sobre todo por lo complejo que es hacer investigación en Chile y más todavía si se realiza en un lugar tan extremo como la Antártica.

“Desde mi experiencia aún como estudiante, poder conocer todo lo que ofrece la Antártica es sin duda una experiencia personal inolvidable, observar cada día un paisaje único con tanto aun por descubrir, inspira a seguir este trabajo que es la investigación, conversar con otros biólogos marinos que llevan años de profesión y experiencia, dejan en una la motivación de que aún queda mucho por hacer. Espero que la misma oportunidad que tuve yo de vivir esta experiencia la repitan más alumnos”, afirma.

La estudiante destaca el enorme potencial de la Antártica.
“Llegar a comprender cuáles son los procesos que expliquen la diversidad de organismos que están allá, sobre todo la parasitofauna, ya que los parásitos son piezas fundamentales porque desempeñan funciones claves en los ecosistemas, como la regulación de la abundancia o de la densidad de las poblaciones hospederas y la estabilización de la red alimentaria, además, los parásitos pueden ser un indicador útil en el entendimiento de la evolución de los animales de vida libre y de la salud de los ecosistemas. Por lo mismo, analizar si se ha generado o no una adaptación de los parásitos y poder comprender cómo estos organismos se encuentran en la Antártica es uno de los tantos objetivos de esta investigación”, sostiene.

Se trata de Carlos González Yáñez, quien falleció recientemente en Alemania.


Una emotiva ceremonia póstuma en homenaje al destacado artista Carlos González Yáñez, uno de los autores del mural de mosaicos que viste la fachada oriente del edificio de la sede de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la UV, realizaron autoridades de la casa de estudios, en compañía de familiares y amigos del muralista.

La viuda, Angelika González, y su hija Mayte González viajaron la semana pasada desde Alemania, para asistir al íntimo acto, liderado por el rector Aldo Valle, donde se dio testimonio de la gratitud de la Universidad de Valparaíso por el aporte del artista al plantel.

También estuvieron presentes en la ceremonia la vicerrectora de Vinculación con el Medio, Eva Madrid; Fernando Balbontín, secretario de la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Naturales, en representación del decano, Ricardo Bravo; el decano de la Facultad de Arquitectura, Juan Luis Moraga; David Carrillo, director de Extensión y Comunicaciones de la UV, y Alejandro Rodríguez, director de Relaciones Institucionales de la UV.

El rector Valle destacó que “este mural es uno de nuestros rostros en la Región. Este edificio forma parte del paisaje que muchos transeúntes, como también numerosos viajeros y —desde luego—todos los habitantes de la región de Valparaíso, tienen en su retina grabada. Por lo mismo, él se incorporó al paisaje de la ciudad y a la historia de nuestra Universidad de manera imborrable, al igual que a nuestra memoria y a nuestra identidad. En ese sentido forma parte de nuestra intimidad”.

Durante la ceremonia se presentó una placa conmemorativa del mural, la que en los próximos días será instalada en el exterior del edificio.

“Es conmovedor que hoy día podamos con su familia, con sus hijos, tener esta ceremonia para recordar y para instalar una placa que identifica, reconoce y agradece el talento, la imaginación de Carlos González Yáñez“, afirmó el rector Valle.

Por su parte, su hija Mayte González explicó que Montemar fue un lugar muy significativo para el muralista. Por esta razón, y una vez terminado el acto, la familia, en una ceremonia privada, dio cumplimiento al último deseo del artista: lanzar sus cenizas al mar, justo frente del emblemático edificio.

“Él en su corazón seguía siendo porteño. En ese sentido, traer una parte de su obra y ver aquí el reconocimiento es una parte importante de lo que era su alma, su espíritu. Le veo mucho sentido a poder volver a establecer este vínculo entre Alemania, su obra y Chile, porque él siempre quiso regresar. Lo hubiese hecho si hubiera podido vivir del arte acá. El estar aquí es como hacer un cierre de su paso por la Tierra”, reflexionó Mayte González.

Carlos González falleció en Alemania el 9 de diciembre de 2017, a los 92 años. Fue un artista que trabajó en forma extraordinaria variadas disciplinas del arte, como la pintura, el grabado y el mural. Expuso en diferentes galerías de países como Dinamarca, Países Bajos, Estados Unidos y Chile, entre otros.

Su familia trabaja en establecer vínculos para difundir su legado artístico y lograr que su obra sea una inspiración para jóvenes artistas chilenos.

Trinidad Garnham Brunel se presentó con 744 puntos ponderados.


El alto puntaje alcanzado en la PSU por la joven Trinidad Garnham le permitió ubicarse en el lugar número uno de la lista de seleccionados de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso.

Durante el segundo día del Proceso de Admisión 2018 realizó su matrícula y reconoció que se sentía muy contenta porque desde pequeña que tiene una fuerte conexión con el mar y los temas medioambientales.

La joven comentó que ya conoce de la vida universitaria, dado que estudió Medicina en la UV por tres años. En ese momento optó por un cambio en su formación y buscó una carrera donde se pudiera proyectar su compromiso medioambiental. Es ahí donde descubre la carrera de Biología Marina.-
“Considero que la UV es una buena universidad por esa razón busqué en el mismo plantel una carrera con un sello más ambientalista, que lo encontré en Biología Marina”, sostuvo.

La estudiante agrega que “desde que era muy chica tengo un alto compromiso con el medio ambiente. Me gusta el trabajo en terreno, nunca me imaginé trabajando en una oficina. Me motiva mucho el mar y lo veía más contaminado a través de los años: el plástico es un problema real en los océanos que impacta el hábitat y a las propias especies marinas. También poco a poco me comprometiendo con el vegetarianismo y luego el veganismo. Siempre me ha gustado la ciencia y la investigación y esta carrera las vincula muy fuertemente”, dijo.

La joven señaló que si bien nació en Santiago, realizó toda la Enseñanza Media en la ciudad de Concepción. Luego se trasladó a Valparaíso a estudiar Medicina en el Campus de la Salud UV en Reñaca. Al consultarle si no era un tanto arriesgado tomar la decisión de cambiarse de una carrera en una etapa avanzada de formación, la estudiante dijo que :“Considero que es un tema muy personal la decisión sobre qué estudiar. Creo que darse cuenta que (ingresar a la universidad) no es todo en el mundo (que puedes hacerlo o no) y que los caminos siempre se van a ir abriendo dependiendo de tus metas. Solo hay que tener la fuerza para saber elegir y saber escucharse, porque al final todo va a resultar bien”.

La serie de ciencia y naturaleza “72 Dangerous Animals: Latin America” ya está disponible para verla en Chile.

Con imágenes sorprendentes de los animales más peligrosos de la región, la serie original de Netflix “72 Dangerous Animals: Latin America” presenta un mundo salvaje y de alto riesgo para quienes han tenido que enfrentarlos en situaciones extremas. La serie incluye testimonios y voces expertas, principalmente de destacados investigadores en zoología y ecología, quienes explican el comportamiento de las especies consideradas como las criaturas más letales del continente.

Doce capítulos forman parte de la primera temporada del documental, que fue estrenado recientemente a fines de diciembre 2017.

En el capítulo IIl “El calamar de Humboldt”, participa el decano de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, Ricardo Bravo, doctor en Ciencias Biológicas con mención en Ciencias del Mar, quien ha desarrollado varias investigaciones sobre invertebrados marinos.

Tal como lo explica el doctor Bravo en la serie, el calamar de Humboldt tiene una mordedura terriblemente mortal. Es un verdadero monstruo de los océanos. Entre sus características destacan su capacidad para iluminar el océano y su fuerza en la mordida, capaz de atravesar el acero más resistente.

El decano además aborda las extraordinarias habilidades del calamar de Humboldt, como por ejemplo su capacidad para camuflarse, al poder cambiar de color, haciéndose invisible a los ojos de una presa o un eventual depredador; también su alto nivel de agresividad y su comportamiento migratorio, entre otras características.

La serie ha tenido una excelente crítica y puede verse en el siguiente link:
https://www.netflix.com/title/80165247

Se trata de Beatriz Salgado, quien es una ferviente defensora de la protección de los ecosistemas biológicos, especialmente el océano.

Sorprendida con la distinción reconoció sentirse Beatriz Salgado (de 25 años), egresada de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, quien recientemente fue elegida como una de las cien jóvenes líderes del país en la tradicional selección que realiza la revista Sábado del Mercurio de Santiago.
El diario, junto a un plantel universitario privado, elige desde hace 17 años a los representantes —de hasta 35 años— de distintas profesiones y actividades que calcen con el perfil de liderazgo que convoca el premio. Es decir, que destaquen por el sello que imprimen a sus actividades, su contribución al desarrollo y futuro de Chile y su capacidad de generar cambios en sus organizaciones (públicas o privadas), especialmente en áreas como la innovación, tecnología y educación.

Beatriz Salgado, quien actualmente avanza en su trabajo de tesis y elabora nuevas postulaciones a proyectos, desde los inicios de su formación como bióloga marina ha participado y posteriormente liderado la organización de base comunitaria AccionCousteau, que destaca por sus iniciativas en pro de la protección del medio ambiente (especialmente marino), la divulgación de actividades para el cuidado y conservación de los océanos y la implementación de diferentes programas educativos orientados a la comunidad escolar y sus familias, entre otros. Su activa participación y protagonismo en diferentes proyectos, le valió a Beatriz ser invitada el año pasado por la embajada de Estados Unidos al encuentro mundial “Our Ocean”, en Washington DC, donde compartió experiencias y conocimientos junto a otros jóvenes que comparten el mismo interés por un planeta con más biodiversidad y menos contaminación.

¿Por qué crees que te dieron esta distinción?

“Supongo que porque trabajo en algo distinto. En Chile muchas veces las personas no consideran nuestro mar como un ecosistema del país, sino más bien como un espacio de recreación. Muchos sólo interpretan el mar según lo que se ve desde la orilla, sobre su superficie, pero hay un mundo por explorar y proteger, y mi trabajo se trata de eso”.

¿Cuánto ha avanzado el país en la protección de los ecosistemas marinos?

“En cuanto a áreas marinas protegidas, el país ha avanzado mucho. Somos pioneros en la protección de nuestro océano en lugares prístinos, como las islas Desventuradas, Rapa Nui y Diego Ramírez, entre otras. El desafío más grande es lograr crear áreas marinas costeras protegidas de múltiples usos en las costas continentales de Chile, donde realmente está la presión antropogénica. Por otra parte, en la protección de especies marinas el escenario es dispar, hay algunos avances en la protección de mamíferos y aves marinas, pero estamos lejos en cuanto a tiburones y peces óseos, en especial en cuanto los recursos pesqueros. Esto requiere no sólo de un manejo a nivel pesquero, también necesita educación de la comunidad”.

¿Qué tareas se deberían priorizar?

“La protección de áreas costeras, el mejor manejo de las pesquerías para asegurar la sustentabilidad de los recursos e incrementar la cultura oceánica o alfabetización oceánica en el país, logrando que los ciudadanos integren el mar en sus vidas y puedan tomar buenas decisiones en lo que respecta al océano”.

¿Qué proyectos estás desarrollando actualmente?

“En estos momentos estoy realizando mi tesis en el IFOP. Me encuentro trabajando en el proyecto “Seguimiento de Recursos Altamente Migratorios-Enfoque Ecosistémico”, tengo por objetivo caracterizar el espacio-temporal de los sitios de captura y de desplazamiento del tiburón marrajo (Isurus oxyrinchus) (Elasmobranchii Lamnidae), dentro y fuera de la zona económica exclusiva de Chile. Además estoy preparando algunas postulaciones a proyectos para desarrollar con "Expedición Batiscafo", fundación que formalizamos hace poco tiempo con un grupo de colegas”.

La actividad fue organizada por la asignatura de Zoología de Vertebrados.

Diecisiete estudiantes de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso participaron en un estudio en terreno de aves y mamíferos marinos.

Tal como lo explica el académico Luis Cabezas, profesor a cargo de la actividad y quien estuvo acompañado de la ayudante Monserrat Vanerio, esta salida al mar se programa en el marco de la asignatura de pregrado Zoología de Vertebrados.

“El curso aborda de forma muy general a este grupo zoológico, incluyendo también aquellas aves consideradas como marinas. Como los alumnos cursan la carrera de Biología Marina, la idea de realizar una salida al mar para ver específicamente la diversidad de aves marinas presentes en nuestra costa es claramente una forma muy directa de que ellos se involucren con este grupo de vertebrados, que es un componente más en el amplio ámbito marino donde ellos se desenvolverán en el futuro”, afirma el profesor.

Luis Cabezas destaca la valiosa experiencia para los jóvenes: “El solo hecho de salir al mar en una embarcación de la Armada resulta en una experiencia valiosa desde el punto de vista personal, ya que debes experimentar el vaivén del mar (incluidos el desagradable mareo), familiarizarte con una embarcación, con terminologías marítimas y con profesionales y oficiales de la Armada, que han optado por trabajar asociados al mar. Todo es simplemente aprender y comenzar a familiarizarse con una vida profesional marina”.

En el buque LSG Quintero de la Armada los estudiantes pudieron observar numerosas especies marinas, logrando conocer parte de la biodiversidad presente en la costa de la Región de Valparaíso.

Javiera Orlanda, alumna de segundo año de la carrera, afirma que uno de los principales objetivos de la actividad fue el avistamiento de aves marinas, el cual se cumplió completamente.

“Pudimos observar fárdelas azules, gaviotas, albatros, pelicanos, etcétera. Empezamos el recorrido en la costa, y fuimos desde Valparaíso hasta Reñaca y de ahí varias millas mar adentro. Luego nos devolvimos por la costa de Laguna Verde. La tripulación de la Armada fue muy amable, mostraron toda su disposición para poder llevar a cabo esta linda y educativa actividad. Los aprendizajes que me llevo de esta linda experiencia fueron el poder reconocer en qué lugares podemos encontrar ciertas especies, cómo se desenvuelven en su habitat y, por último, haber estado en contacto muy cercano con lo que es el ambiente marino. Estas son oportunidades que te ayudan a aplicar todos tus conocimientos aprendidos y de una forma mucho más interactiva con este lindo entorno que es el mar”, señala.

Su compañero Maximiliano Vargas destaca que se le dio la oportunidad de participar voluntariamente en la actividad. “Cuando empezamos la travesía nos facilitaron binoculares para poder observar con más detalles todos los animales que íbamos a encontrar más adelante. La principal actividad que tuvimos en el buque fue estar atentos a nuestro alrededor en busca de animales, en especial aves. Además fuimos capaces de observar otras especies marinas, como algunos peces, medusas y hasta delfines”, afirma el joven.

Finalmente, Paula Tobar, alumna de tercer año, reconoce que el día de la actividad tenía la presentación del seminario de la asignatura Biología de Peces, pero al saber de la oportunidad de embarcarse en un buque de la Armada para realizar el avistamiento de aves marinas habló con sus profesores para poder asistir a la travesía y presentar su seminario el mismo día.

“Yo, como muchas personas, me mareo muy fácilmente en autos, por lo que subir a un buque significa una gran preparación, como por ejemplo no comer mucho antes de subir, estar relajada, mirar siempre hacia la tierra, tomar pastillas para los mareos, etcétera. En ese último punto fallé, ya que no me tomé la pastilla anti mareos hasta que me sentí mareada, siendo que se debe tomar media hora antes de subir al buque: lección aprendida. También pude observar la gran diversidad de aves que se encuentra en nuestras costas y aprendí a diferenciarlas, dado que —comúnmente— al ser de colores parecidos se suelen confundir. Por otro lado, también tuvimos una perspectiva distinta de lo que es la costa de Valparaíso y Viña del Mar y la belleza de la Región, que no es apreciable desde tierra”, concluye.

Los alumnos que participaron de la actividad fueron: Jeremy Anabalón González, Valentina Pérez Espinoza, Florentina Oyarzun Meneses, Fernanda Castillo Granado, Javiera Riveros Echeverría, Macarena Pérez Moro, Camila Schwerter Lillo, Catalina Rodríguez Caicheo, Maximiliano Vargas Romero, Sofía Flores Lagos, Macarena Ortega Vega, Gabriel Aguilera Castillo, Vicente Contreras Martínez, Francisca Uyarte Angulo, Nicole Vargas Parra, Sebastián Hernández Muñoz y Paula Tobar Parra.

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