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Se trata de ECOMAR, cuya primera iniciativa será “Conociendo nuestro intermareal”, el 24 de septiembre.

Una veintena de estudiantes de la carrera Biología Marina de la Universidad de Valparaíso se organizaron para crear ECOMAR, una organización sin fines de lucro que se orienta generar acciones para la conservación del área marino-costera del sector de Montemar y la educación de la comunidad en los fundamentos de la preservación y la protección del medio natural frente al cambio climático.

Así lo señalaron sus miembros en la ceremonia de presentación de la nueva organización a los distintos estamentos de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, que imparte la carrera.

Al evento asistieron el decano de la Facultad, doctor Ricardo Bravo; el director de la Escuela de Biología Marina, profesor Pablo Muñoz; los académicos Ítalo Masotti, Pilar Muñoz, Carlos Melo y Juan José Gutiérrez, funcionarios y alumnos que cursan distintos niveles del programa académico.

Mauricio Fuentes, estudiante y miembro de la agrupación, destacó el rol socioambiental como futuros biólogos marinos y la necesidad de relacionarse con la comunidad en beneficio de la conservación de dicho sector. “Creemos que es fundamental, como futuros biólogos marinos, ser actores principales en la educación de la sociedad actual. Somos una organización multigeneracional, con compañeros que cursan desde primero hasta quinto año de carrera”, afirmó.

Tal como lo explicaron los estudiantes, ECOMAR es una agrupación de estructura horizontal, que trabaja sin jerarquización a través del modelo de grupos organizados y sus áreas de trabajo las componen las delegaciones de Monitoreo (levantamiento de información científica de las especies que habitan el área), Playa Limpia (registro de basuras y residuos contaminantes en el área y actividades periódicas), Educación y Conciencia Ambiental (difusión en colegios con actividades de reciclaje, conservación y área marina costera) e Información (organización de seminarios, coloquios , conferencias y exhibición de documentales).

Karina Zúñiga, estudiante y también miembro de ECOMAR, sostuvo que “es de suma importancia la educación ambiental, sobre todo en un sector que es un lugar privilegiado, donde se encuentra nuestra Universidad, y creo que debería existir más información al respecto para poder cuidarlo. Y si están conscientes de que lo que es cuidar y conservar vamos a poder tener un avance en el cambio climático y poder enfrentarlo de mejor manera”.

El programa de actividades de ECOMAR comienza este mes con la iniciativa ”Conociendo nuestro intermareal”, en la cual se presentará una muestra de la biodiversidad de la zona y se realizará una limpieza de playas desde el sector El Encanto hasta Cochoa.

La cita es el próximo 24 de septiembre desde las 11:00 hasta las 14:00 horas y la invitación fue extendida a toda la comunidad.

La investigación del profesor Juan José Gutiérrez corresponde a su tesis doctoral con la cual obtuvo su nuevo grado académico en Políticas y Gestión Educativa.

El académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, profesor Juan José Gutiérrez, obtuvo su nuevo grado académico tras defender su tesis doctoral denominada “Modelo para el diseño curricular de Proyectos Formativos bajo Enfoque de Competencias: el caso de las carreras de ingeniería en las universidades de CRUV”.
Tal como lo explicó el profesor Gutiérrez, después de dos años de investigación, en las carreras de ingeniería de las universidades del Consejo de Rectores de Universidades de Valparaíso (CRUV), pudo arribar a un nuevo modelo para el rediseño curricular bajo enfoque de competencias.
Con dicho estudio obtuvo —con distinción máxima— el grado de doctor en Políticas y Gestión Educativa, en la Universidad de Playa Ancha.
Experiencia
Para el investigador el doctorado es una experiencia muy valiosa, porque le ha permitido incursionar en otros mundos del conocimiento.
“El hecho de realizar un doctorado en Políticas Educativas me permite tener un gran abanico de posibilidades para poder colaborar en el mundo de la educación el día de mañana. En ese sentido considero que el doctorado ha sido muy valioso, porque abre una puerta para explorar en contenidos nuevos, como son la formación basada en competencias”, afirmó.
Investigación
Siguiendo sus palabras, para el doctor Gutiérrez, este estudio representa una colaboración para las futuras generaciones, en el ámbito educacional, especialmente en las carreras de educación superior.
A través de su investigación el profesor Gutiérrez procuró dar respuesta a interrogantes cómo: ¿Existe un modelo predominantemente utilizado para el rediseño curricular, bajo el enfoque de competencias, en las carreras del área de ingeniería en las universidades del CRUV de la Región de Valparaíso? ¿Cuáles han sido las principales fortalezas y debilidades, al momento de rediseñar las carreras del área de ingeniería, bajo este enfoque, en las distintas unidades académicas de las universidades del CRUV? Y finalmente, ¿Es posible homogeneizar los diferentes modelos para el rediseño curricular, bajo enfoque de competencias, para la formación profesional de pregrado?.
Responder las interrogantes anteriores significó realizar una investigación mixta: cuantitativa por una parte, y cualitativa por otra. Con ello, más algunos antecedentes teóricos, el doctor Gutiérrez logró plantear el nuevo modelo.

Alianza permitirá a alumnos de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales realizar su práctica profesional, estudios e investigaciones relacionadas con el cuidado del humedal Parque La Isla en Concón

Con el objetivo de promover la conservación efectiva del humedal del Río Aconcagua, la Universidad de Valparaíso, a través de su Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, suscribió un convenio de colaboración con ENAP Refinería Aconcagua.
La firma del acuerdo se llevó a cabo en una ceremonia realizada en el auditorio de la sede universitaria de Montemar y fue suscrito por el gerente de Refinería Aconcagua, Patricio Farfán, y el decano de la Facultad, Ricardo Bravo.
El convenio permitirá a estudiantes de la casa de estudios realizar su práctica profesional o tesis de grado en el área del Parque La Isla en Concón o desarrollar investigaciones relacionadas con el Programa de Uso Racional de Humedales del Grupo de Empresas ENAP.
El gerente de ENAP señaló que los estudiantes tendrán todas las facilidades para realizar sus estudios o prácticas profesionales en esta área.
“Esto viene a demostrar que es posible tener puntos de encuentro con la comunidad y con el mundo científico y académico, y da cuenta de nuestra real preocupación por el cuidado de la biodiversidad y el medio ambiente”.
Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias del Mar de la UV, dijo que se trata de una instancia muy importante “porque hoy el planeta vive una situación compleja con la pérdida de la diversidad biológica y, por eso, que Refinería Aconcagua esté preocupada de estudiar, cuidar y preservar humedales que están en su territorio es tremendamente importante y valioso, y coincide con los intereses de nuestros estudiantes que están preocupados de la conservación de estos ecosistemas”.
Junto a la Universidad de Valparaíso, ENAP además realiza actualmente un Taller de Formación de Monitores Ambientales para el Humedal Parque La Isla, dirigido por la destacada académica, Matilde López, y orientado a profesores de Ciencias de colegios de la comuna de Concón. Esto se suma a la Mesa de Gobernanza que funciona en el Parque La Isla, integrada por distintos actores sociales, y cuyo objetivo es construir acuerdos para el manejo y conservación efectiva del humedal. También suscribió un convenio de colaboración con la Fundación Ñamku, para la conformación del primer Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre en el humedal, actualmente en implementación.

El crucero científico fue organizada por el Instituto Max Planck de Alemania y participaron 34 investigadores de Estados Unidos, España, Croacia, Irlanda, Rusia, Israel, Alemania y Chile.

Alumno de Biología Marina de la UV fue el único chileno designado por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) para trabajar como “observador científico nacional” a bordo del buque R/V Sonne, buque de nacionalidad alemana, destinado para investigación científica a gran escala.

La experiencia, que se extendió por dos meses, en un trayecto desde Antofagasta a Wellington, Nueva Zelanda, la protagonizó Diego Bravo, estudiante tesista del programa académico que imparte la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales del plantel universitario.

Cabe destacar que la embarcación es considerada— actualmente— el barco más moderno del mundo y su tecnología es de última generación.

“Expedición UltraPac SO-245” es el nombre del crucero científico en que participó el joven estudiante y fue organizado por el Instituto Max Planck de Alemania. Su objetivo apuntó a estudiar el Giro Subtropical del Pacífico Sur, ya que posee las aguas más oligotróficas del planeta, es decir, con baja concentración de nutrientes en la columna de agua.

“Debido a lo remoto que se encuentra el Giro Subtropical de cualquier continente, el conocimiento que se tiene respecto a los procesos que allí ocurren es escaso y no son conocidos completamente, es por ello que el trabajo realizado en la expedición es de gran importancia considerando que el océano Pacífico es el más amplio del planeta”, explicó Andrés Bravo.

El estudiante reconoce que la experiencia a bordo fue muy enriquecedora para su formación personal y profesional.

“Mi labor a bordo fue trabajar como observador Científico Nacional, velando por el cumplimiento de las labores científicas permitidas en aguas de jurisdicción nacional, específicamente en la zona Económica de Isla de Pascua y Salas y Gómez. Además, como parte del cumplimiento de mi carrera profesional, realicé mi práctica profesional asistiendo en el trabajo de laboratorio de biogeoquímica, microbiología y en el avistamiento de basura y aves pelágicas durante el trayecto”, señaló.

Con respecto a la tecnología del buque, el joven destacó: “Es espectacular, aproximadamente ocho diferentes laboratorios, cada uno con implementos de tecnología de punta, necesarios para realizar diferentes análisis considerados en el trabajo. A bordo tienen un secuenciador de material genético, con lo cual se puede hacer una idea respecto al dinero invertido en el buque, ya que en Chile, gran parte de los científicos del área molecular debido a no contar con una de aquellas máquinas, deben enviar a secuenciar muestras a Corea del Sur”, dijo.

Tal como lo explicó el estudiante una vez terminado el crucero tuvo la suerte de atravesar el océano Pacífico de lado a lado, navegando cerca de 12 mil km o casi 7mil mn (millas náuticas) y además pasó unos días en Nueva Zelanda antes de volver.
“Para mí, el principal desafío fue el idioma, yo era el único científico chileno y a bordo se encontraban presentes científicos de diferentes países, como Estados Unidos, España, Croacia, Irlanda, Rusia, Israel y Alemania, siendo el idioma principal el inglés. Debido a que durante mi enseñanza escolar no tuve buena formación en el idioma, fue un reto para mí, sin embargo siempre me ha gustado y tuve la oportunidad de practicar con un amigo que vive en Estados Unidos. Desde el primer día tuve la oportunidad de hablar con gente y tomar confianza con los días, además de contar con dos científicos españoles que me ayudaron durante el viaje a comprender algunas cosas”, sostuvo.

Diego Bravo agregó que todos los científicos, un total de 34, fueron realmente amables durante el viaje y totalmente profesionales en sus áreas, demostrando la humildad y pasión con que trabajan en sus diferentes áreas.
“No cualquier persona se embarca cerca de dos meses, dejando su familia y amigos, para estar en medio de la nada y feliz. Además, me permitió ver qué es lo que sucede en el ámbito científico fuera de Chile, sobre todo en un país que invierte gran cantidad de dinero en ciencia, como lo es Alemania. Es una perspectiva que no muchos alumnos de pregrado logran tener, y que me permite crear nuevas ideas y conocer los pasos a seguir en mi formación como profesional”, indicó.

Actualmente, Diego Bravo se encuentra realizando su tesis de pregrado en Punta Arenas, en el Instituto Antártico Chileno (INACH), junto al doctor César Cárdenas, en el marco del Proyecto Fondecyt: “Evaluando la utilidad de las esponjas antárticas para estudiar el cambio climático: respuestas desde nivel de especies al nivel de comunidades”.

El estudiante adelanta que su investigación se centra en analizar patrones de abundancia y distribución de los ensambles de esponjas en Isla Doumer, Archipiélago de Palmer en Península la Antártica.
“Personalmente no he tenido la oportunidad aún de ir a Antártica, es más, cuando quedé seleccionado para embarcarme en el buque R/V Sonne, fue tratando de ir en barco a Antártica. Espero que en el futuro se presente la oportunidad de realizar un trabajo en el continente blanco, ya que es un sitio prístino y totalmente salvaje, donde los animales no huyen, ya que no tienen la costumbre del contacto con el humano. Además, la investigación en esponjas no es un campo de muchos científicos en comparación a otras líneas de investigación, sobre todo en Antártica, es por ello que representa un campo de investigación prometedor y de acuerdo a lo que se sabe, constituyen organismos altamente sensibles a los cambios del medio, pudiendo tener relevancia en el estudio del cambio climático”, planteó.

Respecto a su experiencia en INACH manifestó estar bastante grato, dado que le ha permitido conocer cada vez más respecto al trabajo que se desarrolla en el continente blanco.
“Debido a que yo vivo en la zona central, no tuve que ir a vivir a otro sitio, durante el curso de la carrera, así que venir a trabajar a Punta Arenas lo vi como una oportunidad para conocer un nuevo lugar y creo que fue una decisión acertada, he conocido lugares alucinantes y llenos de vida, sobre todo bajo el agua, por lo que estoy feliz de seguir acá hasta diciembre”.

Finalmente, Diego Bravo acotó que la formación académica recibida durante la carrera es una fortaleza de la UV, que “mezclado con la energía de los estudiantes con pasión por el mar, hacen de los futuros biólogos marinos, potenciales investigadores del área en que se desenvuelvan”, concluyó el joven.

El grupo de escolares tuvo la oportunidad de utilizar los mismos equipos que usan habitualmente los alumnos de la carrera.

Una activa jornada de experimentación tuvo una decena de estudiantes de 1º y 2º Año de Enseñanza Media del Colegio Aldea del Bosque de Viña del Mar, quienes visitaron la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso.

La actividad se inició con un taller práctico en el Laboratorio de Microscopia y un posterior recorrido por las dependencias de la sede, que se erige como la Primera Estación de Biología Marina de Sudamérica.

Cabe destacar, que el grupo de escolares tuvo la oportunidad de utilizar los mismos equipos que usan habitualmente los alumnos de la carrera para el estudio de microorganismos marinos y especies botánicas, como también estructuras celulares, que son imposibles de observar a ojo desnudo.

El director de la Escuela de Biología Marina, profesor Pablo Muñoz, destacó que la Facultad siempre tiene las puertas abiertas a la comunidad y están disponibles para mostrar el quehacer académico de los investigadores de la sede de Montemar.
“Es una actividad que se ha desarrollado por mucho tiempo, por décadas diría yo. Es una de las funciones que debemos desempeñar por una mayor vinculación con el medio y con responsabilidad, porque uno nunca sabe a futuro si estos mismos estudiantes, que están presentes acá, van a llegar a estas aulas a estudiar la carrera de Biología Marina como ha ocurrido en otras oportunidades”, afirmó.

La académica a cargo de la actividad, Pilar Muñoz, coordinadora del Área de Botánica Marina entregó detalles de la jornada.

“Los equipos que están ocupando son los mismos microscopios que se usan en docencia en la carrera de Biología Marina. Los alumnos están viendo células fijadas. Así podemos apreciar la diversidad que tenemos, tanto en agua de mar como en agua dulce, el objetivo es que conozcan nuestro entorno, pero no solamente lo que se ve a ojo desnudo, sino lo que se observa también en mundos más ocultos, el mundo microscópico”, puntualizó.

Los estudiantes se mostraron muy motivados por la actividad. La alumna Josefina Delaveau opinó que “ha sido súper interesante, porque nunca había venido a un laboratorio y me encantó, jamás había visto tan de cerca una gotita de agua de mar. Fue bacán. Creo que de algún modo me interesa la Biología Marina, porque me encantan los animales y todo lo que tenga que ver con las algas y esas cosas. Siempre me ha gustado todo tipo de animales y siempre me ha gustado el mar, desde chica”.
Su compañero, Antu Rojas, reconoció que “nunca antes había usado un microscopio, pero así se dio. Es bacán porque yo no esperaba esto, nunca en mi vida, y ahora lo puedo usar y encontré ahí a varios de esos organismos del mar. Fue genial”.
Finalmente, la profesora de Ciencias del Colegio, Ángela Melo, destacó el aporte de la experiencia para los jóvenes.

“Será significativa. La idea es familiarizarse con estos instrumentos, que sepan cómo se utilizan y que no sea algo como tan abstracto como leerlo en un libro, sino que lo puedan experimentar en primera persona”, dijo.

Su autor, Juan José Gutiérrez, de la Facultad de Ciencias del Mar, invita a los académicos a realizar evaluaciones más justas.

Al recordar la vida de estudiante, ¿quién no ha sentido que fue evaluado injustamente por algún docente? ¿Cuántos universitarios se han visto obligados a retirarse de su carrera como resultado de una evaluación injusta? Incluso Albert Einstein recibió cuando niño una deficientemente evaluación de su profesor, porque no conseguía aprender nada de memoria, no entendía las reglas ni las órdenes y tenia malas calificaciones en el área de las letras.

En general, para los estudiantes la evaluación es un proceso injusto, en todos los niveles de la enseñanza. Por ejemplo, si se analiza el tiempo de duración de una prueba, los profesores dan igual plazo para todos aunque está demostrado que todos los estudiantes no tienen la misma velocidad de respuesta, por lo tanto, desde esa perspectiva ya es injusto otorgar un mismo lapso de tiempo para todos.

Hoy, cuando ha cambiado el paradigma de la enseñanza, muchas universidades están innovando su currículo hacia un modelo de formación basado en competencias, pero el proceso evaluativo es uno de los aspectos menos abordado.

Es en esta variable en la que se detuvo el profesor Juan José Gutiérrez, candidato a doctor y asesor en Innovación Curricular y Aseguramiento de la Calidad de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, para investigar el proceso. De este análisis surgió el libro “Formación Basada en Competencias: procedimientos evaluativos y calificación del desempeño de los estudiantes”. Un valioso material que destaca por la forma pedagógica y didáctica en que entrega la información.

El libro fue presentado en la Sala Musicámara de la Dirección de Extensión y Comunicaciones de la UV y contó con la participación del decano de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, doctor Ricardo Bravo; el decano de la Facultad de Medicina, Antonio Orellana; el director de la Escuela de Biología Marina, Pablo Muñoz; la directora de la Escuela de Nutrición y Dietética, Marcela Alviña; la doctora Carolina Aroca, académica del departamento de Educación de la Universidad de Chile; el doctor Claudio Hinojosa, académico de la Facultad de Ciencias del Deporte y Actividad Física de la Universidad de Playa Ancha, académicos, familiares y amigos del autor.

Tal como lo destacaron sus presentadores, los académicos Carolina Aroca y Claudio Hinojosa, y el decano Ricardo Bravo, el texto es tremendamente didáctico, “nos explica la historia y entrega fórmulas. Es un libro que deberíamos tener muchos académicos, porque hay numerosos docentes que evalúan en forma injusta, porque no elaboran buenos instrumentos”, argumentó la doctora Aroca.

Por su parte, el profesor Hinojosa reconoció que leer el libro le ha dejado una gran impresión, dado que “logra centrarnos como académicos en una tarea que no es sencilla. Hemos podido encontrar respuestas en este libro. Además, aborda muy bien el proceso evaluativo y cómo calificar el desempeño de los estudiantes, proponiendo la evaluación auténtica, es decir cuánto el alumno pudo avanzar. A su vez, conceptualiza muy bien la evaluación por competencia”, destacó.

En la misma línea, el doctor Bravo afirmó que el libro es muy importante, porque efectivamente hoy día la línea que se da en las universidades, en general, es cómo las carreras o programas académicos adoptan este modelo de formación por competencias. Y, junto con ello, cómo se mejora el proceso evaluativo. “Como él dijo, es uno de los aspectos más débiles en el proceso de enseñanza—aprendizaje y a su vez muy injusto. En la formación por competencias la evaluación es muy crucial y el profesor Gutiérrez tiene la ventaja de presentar este libro con ejemplos, modelos y procesos a seguir de manera muy didáctica. De esta forma, los profesores los pueden aplicar y aprender de esos ejemplos. En este aspecto creo que estamos en deuda en las universidades y este libro viene a llenar un vacío importante en ese sentido”, aseguró.

El autor sostuvo que la evaluación “es un proceso tremendamente injusto y corresponde a los docentes hacerlo cada vez más justo”.

Frente a este análisis el libro plantea una mirada distinta, como explica Juan José Gutiérrez: “El profesor puede perfectamente trabajar con los estudiantes hasta cierto nivel taxonómico (conocimiento, comprensión y aplicación), pero en la prueba le pregunta análisis–síntesis. Por lo tanto, es imposible que los alumnos obtengan buenos resultados. Esa es la primera injusticia. La segunda, es el tipo de pregunta. Hay profesores que se guardan sus preguntas como clave. ¿Para qué? Para “pillar” al alumno. Si la evaluación no debe ser eso. No tenemos que sorprender al alumno, tenemos que descubrir cuánto ha logrado avanzar el estudiante desde que el profesor lo recibió hasta cuando le hizo la evaluación, por eso el libro propone una mirada distinta”, reflexionó.

En relación a los instrumentos para el cambio, el profesor Gutiérrez reconoce que los hay. “Es importante que el profesor tenga conciencia de cuáles son las dificultades que van teniendo los estudiantes día a día. Por eso se debieran buscar las estrategias necesarias para que todos aprendan. Todo profesor que se digne de tal tiene que revisar sus prácticas pedagógicas. El profesor que no lo hace está condenado a morir como profesor. Es así de fuerte. También deben conocer procedimientos evaluativos tradicionales y aquellos que han salido últimamente, respecto a la evaluación auténtica, que es toda aquella que permite evaluar con cierta certeza las posibilidades que va tener el alumno cuando se enfrente al mundo laboral”, propuso.

El libro se encuentra en las principales librerías de Valparaíso y Viña del Mar. Su primera edición contó con 300 ejemplares, pero como ha tenido tan buena acogida, ya se está pensando en una segunda edición en los próximos meses.

El programa de postgrado se realiza en forma conjunto con la PUCV.

Con una solemne ceremonia, que se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, se dio inicio oficial al año académico 2016 del Programa Magister en Oceanografía, que se imparte en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), desde el año 2000.

Tal como se explicó en la ceremonia se trata del primer programa de postgrado que se realiza en forma conjunta con otra casa de estudios superiores, experiencia que se ha sido calificada como pionera en el sector universitario chileno.

El programa comenzó a funcionar hace 16 años y ha tenido 75 alumnos desde sus inicios. Un 37,3 por ciento de los estudiantes que se han matriculado en el Magíster en Oceanografía corresponde a egresados de carreras pertenecientes a las entidades que lo dictan: Escuela de Ciencias del Mar PUCV (Oceanografía, Ingeniería en Pesca y Acuicultura) y Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales UV (Biología Marina e Ingeniería Civil Oceánica). Además, el programa ha tenido una importante presencia de estudiantes extranjeros (15 por ciento), proveniente principalmente de países latinoamericanos.

Durante la ceremonia el académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, doctor Manuel Castillo, presentó la conferencia:"Los actuales desafíos de la oceanografía física costera en bahías, estuarios y fiordos".

Luego se entregó la distinción “Premio a la Productividad Científica”, que se otorga por primera vez al alumno que se haya destacado en este ítem durante su permanencia en el Magister, demostrado por sus publicaciones científicas y presentaciones en reuniones científicas.

En la ocasión el reconocimiento recayó en Jorge Contreras Herrera, quien fue presentado al concurso con tres publicaciones ISI del año 2015 como autor secundario y una presentación oral en el Simposio Iberoamericano de Ecología Reproductiva, Reclutamiento y Pesquerías (Brasil, 2015).

Posteriormente, se hizo un reconocimiento especial a quien fuera, desde el inicio del programa, el director del Programa por parte de la PUCV, el profesor Sergio Salinas Marchant.

“La distinción representó un recuerdo emocionado y de gratitud para el profesor Salinas, que al abandonar su cargo deja un ejemplo de entrega, dando lo mejor de sí mismo, y demostrando dedicación y compromiso con la comunidad universitaria y con el Programa”, señaló el director del programa por parte de la UV, doctor Mario Cáceres.

A la ceremonia, que se realizó en el salón auditorio de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, UV, asistieron autoridades de ambas universidades, directores de escuelas, directores de programas de postgrado, académicos y estudiantes del Magister.

Afirman oceanógrafos de la Escuela de Biología Marina de la UV.

En pocas semanas el evento de marea roja desarrollado en los meses de verano debería terminar, dado que la llegada del invierno sería clave para el cambio de las variables que condicionaron su presencia nociva en el sur del país, así lo anunciaron oceanógrafos de la Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso.

Además, los académicos afirmaron que el proceso va en declarado retroceso y por lo tanto este evento de marea roja tendría sus días contados, proyectando de esta manera el futuro escenario de una zona que —según Greenpeace Chile— ha debido enfrentar el impacto de una de las crisis ambientales y sociales más importantes de las últimas décadas.

Con datos en mano, el profesor Mario Cáceres, oceanógrafo físico y académico de la UV, sostuvo que el Fenómeno del Niño estaría en franca declinación y ya habría anuncios de que en los próximos tres a cuatro meses va a estar declarado el inicio del Fenómeno de la Niña.

“Eso significa que podrían presentarse condiciones opuestas a lo que ha estado ocurriendo durante el actual evento “El Niño”. Es decir, podrían presentarse aguas más frías en la costa y menos lluvias en el territorio nacional, como sucede típicamente frente a un fenómeno ”La Niña”. Sin embargo, todos los eventos son distintos, pueden ser más o menos intensos”, advirtió.

Ante la consulta: ¿Eso significa que con la llegada del invierno se va a acabar la marea roja?, el profesor Cáceres respondió afirmativamente.

“Sí. La marea roja es una proliferación algal, que necesita de la luz solar para su desarrollo. Como ya estamos pasando el período de abundante radiación, después de esta etapa el proceso declina totalmente”, aseguró.

Luego, el profesor hizo un llamado a la calma, porque según dan cuenta las imágenes satelitales que analizó, la marea roja estaría en su fase de decrecimiento.

“La marea roja efectivamente está declinando y la proliferación de Alexandrium catenella va a pasar “, señaló en referencia a la toxina que provoca parálisis muscular, la que a su vez podría llevar a la muerte por parálisis respiratoria, compromiso cardíaco y del sistema nervioso central.

Por su parte, el argumento del profesor Manuel Castillo, también oceanógrafo y académico de la Escuela de Biología Marina UV, coincide en que el proceso ya habría desarrollado su máximo y debería comenzar a declinar y que en parte la crisis medioambiental en Chiloé respondería a un proceso oceanográfico denominado por los científicos como “surgencia”.

“Yo creo que lo que está pasando es un proceso intenso de surgencia en la zona, que es un fenómeno típico del periodo de primavera-verano”, precisó.

Tal como lo explicó el académico, la surgencia es un fenómeno oceanográfico, en el cual el viento transporta aguas costa afuera, las que son reemplazadas por que afloran a la superficie aguas desde niveles más profundos. Si bien las aguas más profundas son más frías y contienen más nutrientes, contienen niveles bajos de oxígeno y podría provocar el deceso de algunas especies más sensibles a los cambios del contenido de oxígeno.

“Entonces si tienes más nutrientes, pero con menos cantidad de oxigeno, los organismos de baja movilidad (o que no pueden desplazarse rápidamente), pueden morir sofocados, porque estos organismos también respiran oxígeno. Datos satelitales de temperatura y clorofila superficial de 10 años muestran que la zona ha presenta un proceso de surgencia activa durante el primer trimestre del año, este proceso se ha visto intensificado ahora último por fenómenos de escala de cuenca oceánica como

El Niño, el cual también se encuentra en un escenario de cambio climático global”, aseguró.

El profesor Castillo también opinó que el proceso va en declive, porque según expresó, “los vientos van a cambiar iniciado el invierno y una vez que entremos a la estación más fría del año van a cambiar las condiciones (oceanográficas y atmosféricas ) y naturalmente el proceso va a declinar. A fines de mayo o principio de junio ya debería haber un proceso diferente”, admite.

A lo que el profesor Cáceres agregó “en la presentación mostré que había sistemas en la costa de California, por ejemplo (que es muy parecido al nuestro), donde ya está registrado que el cambio climático está generando vientos costeros más fuertes y eso podría estar pasándonos a nosotros también. Si tienes vientos más intensos la surgencia también es más potente”, explicó.

Estas declaraciones se realizaron en un seminario organizado por los alumnos de la Escuela de Biología Marina, para explicar qué está sucediendo, cómo y por qué ocurrió y qué variables se conjugaron para generar el nocivo fenómeno de marea roja en el sur del país.

Para el profesor Pablo Muñoz, director Escuela de Biología Marina, quien estudia la marea roja desde la década de los años ‘70 en Chile, el escenario es una buena oportunidad para la investigación: frecuencia e intensidad del fenómeno, la extensión de la zona afectada, cuáles son los agentes que gatillan la aparición de la toxina, etcétera.

“Es necesario estimular más el estudio de estos fenómenos. En nuestra Facultad la hemos estudiado en profundidad desde sus primeras apariciones. Es un fenómeno absolutamente natural, donde la industria de la salmonicultura no tiene relación con su desarrollo, porque si hablamos de la extensión, por ejemplo, la marea roja está presente frente a la costa de Valdivia y ahí no tenemos presencia de la industria del salmón. El tema de las varazones también, se han observado tanto en el norte como en el sur del país. Ahora, que el foco sea la región y las aguas interiores de Chiloé, es una cuestión que se sabía con mucha anticipación lo que venía, por lo tanto aquí convergemos al ámbito de las decisiones políticas”, expresó.

Finalmente, el estudiante Vicente Venegas, uno de los impulsores del encuentro, evaluó positivamente la actividad, donde expusieron académicos y alumnos de la carrera.

“Fue muy bueno y enriquecedor, porque se presentaron los pro y los contra de la crisis. Me quedo con que la marea roja fue un fenómeno que se dio cuando todas las variables estaban presentes en un momento específico y aprovechó para que el “peak” del caos haya sido exponencial. Analizamos diversas variables como el Fenómeno del Niño, el vulcanismo, las temperaturas del mar, la surgencia, la clorofila, todas ellas crearon el ambiente ideal y propicio para que surgiera todo. Como estudiantes es fundamental que la investigación de estos fenómenos se aborden ya en los años de pregrado, porque somos nosotros, los futuros biólogos marinos, quienes deberán analizar y llegar a las soluciones, con datos objetivos, para enfrentar de manera anticipada y oportuna fenómenos como este”, concluyó el estudiante.

También descartaron la relación entre el vertimiento de salmones muertos en el mar y las varazones ocurridas en las costas del Norte y Sur del país.

En el marco del ciclo de conferencias de Acuicultura, la carrera de Biología Marina analizó la situación ambiental de Chiloé y la eliminación de cerca de nueve mil toneladas de salmones muertos en el mar.

Para el director de la Escuela de Biología Marina, Pablo Muñoz, el grave evento de Marea Roja que afecta a la zona sur de nuestro país responde a la acción de la naturaleza.

“Es un fenómeno natural, porque hoy día están concurriendo muchos factores, por ejemplo, esto partió hace mucho tiempo con el tema de la capa de ozono, luego el efecto invernadero, ahora el cambio climático y la acidificación de los océanos si a esto le suma la contaminación, obviamente que el mar tiene que reaccionar a todas estas variables. Esta es una reacción absolutamente natural y se conoce como floraciones algales, que cada cierto tiempo se expanden a nivel global en los dos hemisferios. Lo inusual ahora es la gran expansión de la zona impactada y toxicidad que ha desarrollado y eso es lo que debemos estudiar e investigar como científicos“, planteó.

El profesor Muñoz señaló que ya en el año 1992 la Comisión Oceanográfica intergubernamental de la Unesco alertó de la situación.

“Se advirtió de un aumento de la intensidad y la dispersión de la marea roja, junto con la toxicidad. La floración algal siempre sigue un patrón: primero una estabilidad de la columna de agua, un periodo de tiempo de mucha insolación (calor) y elevación de la temperatura en el agua de mar. Las poblaciones normales de fitoplancton están adaptadas a aguas de mayor turbulencia y de nutrientes y al estar estratificadas es un ambiente ideal para el desarrollo de fenómenos de marea roja como la actual, que es muy toxica. En eventos anteriores de marea roja, era normal que creciera rápidamente, pero también decreciera con la misma velocidad. El problema ahora es que la zona afectada es muy grande y la segunda instancia no se ha cumplido, e incluso sigue expandiéndose, continua sigue la dispersión de Sur a Norte y también hacia el área oceánica de la cual tenemos pocos registros, por lo tanto es necesario estudiarlo muy bien y así estar preparados para los siguientes eventos”, propuso el profesor Muñoz.

Por su parte, el académico Marcelo Campos, biólogo marino y quien dicta la cátedra de Acuicultura en la carrera, descartó la relación entre el vertimiento de salmones muertos en el mar y las varazones ocurridas en las costas del país.

“Estoy seguro de que no hay ninguna relación entre el vertimiento de los salmones muertos y la marea roja. Es más, la mortalidad de los salmones fue producto de un evento de la naturaleza, que también está afectando y con mayor gravedad, no solo a un rango más amplio de especies, también de extensión geográfica (macro zona). Ahora, el impacto del vertimiento es mínimo por no decir nada, porque la disolución en el mar es inmensa. Estamos hablando de nueve mil toneladas. La capacidad de disolución del mar es inmensa. Además considerando a la distancia desde la costa en que se vertió y la profundidad del lugar donde se realizó la operación. No podríamos atribuirlo a esto” recalcó.

Con respecto al impacto que podrían tener los antibióticos que son utilizados en la industria salmonera, el profesor Campos sostuvo que “no podemos pensar que el cultivo de salmón se hace en base a antibióticos. De vez en cuando se usan, pero con fines profilácticos y terapéuticos. Se les da bajo ciertas características especiales. También se dice que en Chile usamos enormes cantidades de antibióticos, la verdad es que si lo analizas no es tanto. Aquí se usan más antibióticos que Noruega no porque seamos malos, sino porque tenemos enfermedades bacterianas que en Noruega no tienen. A su vez, ellos utilizan mucho más antiparasitarios que en Chile, porque sus salmones tienen enfermedades parasitarias, que nosotros no tenemos”, aclaró.
El profesor Campos agregó que el mundo está cambiando y fenómenos como éste -según sus palabras- habrían llegado para quedarse.
“Los tiempos de la naturaleza no son los mismos que los nuestros. Hoy tenemos un sistema de comunicación que nos permite enterarnos instantáneamente de lo que está pasando. Por ejemplo, el tema de las ballenas varadas en el Sur: ¿Cuántos fenómenos de estos pasan diariamente que no nos enteramos? La globalización permite informarnos de muchas cosas. En Canadá, por ejemplo, también hubo varazón de langostinos, al igual que en la playa de Arica. Eso da cuenta que el fenómeno es global. Así como sucede aquí, también ocurre en otras partes del mundo. Tal como lo anunciaron en Estados Unidos, estos eventos responden a la presencia del Fenómeno del Nño, que es especial, por eso lo llamaron “el niño Gotzila”. No lo creíamos. A esto se suma cierta ignorancia, que en algunos casos llega a ser supina. Por lo tanto, necesitamos investigar más y más, por ejemplo en áreas como las patologías de los recursos marinos. Yo me pregunto ¿La desaparición de algunas especies es solo producto de la sobreexplotación o puede haber ocurrido producto de una epidemia?. No lo sabemos. Nos hemos preocupado de ser líderes en producción, pero no en ser líderes en investigación. Somos los segundos productores de salmón en el mundo, sin embargo ¿qué hacemos en investigación para sostener esa producción?. Tenemos que diseñar planes de investigación a largo plazo”, concluyó.
En el ciclo de conferencias llevado a cabo en la Escuela de Biología Marina también participaron como conferencistas Marcela Lara de Sernapesca y el consultor en acuicultura, Alfredo Valenzuela.

El reconocimiento se entregará en la ceremonia inaugural del XXXVI Congreso de Ciencias del Mar en Concepción.

Con gran satisfacción la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso recibió la noticia de que uno de sus académicos será distinguido con el reconocimiento “Honor in Scientia Marina 2016”.

Esta distinción anual, que se entrega desde el año 2010, la otorga la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar a quien haya tenido una clara y destacada participación en las actividades de investigación, fomento y promoción de las Ciencias del Mar en Chile.

Este año el premio recayó en el profesor Fernando Balbontín Cavada, biólogo marino y académico de la Universidad de Valparaíso, quien tiene un importante número de publicaciones científicas a lo largo de su trayectoria como académico e investigador.
Tal como lo informó el presidente de la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, Marcelo Campos Larraín, la distinción se entregará el próximo 23 de mayo durante la ceremonia inaugural del XXXVI Congreso de Ciencias del Mar en Concepción.
Este Premio que constituye el máximo reconocimiento otorgado por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar (SCHCM) a la trayectoria profesional de sus miembros, ha sido concedido a: Germán Pequeño Reyes (2010), Vivian Montecino Banderet (2011), Anelio Aguayo Lobos (2012), Carlos Moreno Meier (2013), Víctor Ariel Gallardo Gallardo (2014) y
Patricio Arana Espina (2015).

Con respecto a la trayectoria del profesor Balbontín, el presidente de SCHCM destacó: “tiene más de 53 años de ejercicio profesional, como académico e investigador, en solo una institución de educación superior (Montemar). Su trayectoria es amplia y reconocida por la comunidad científica nacional, con un aporte claro en la academia, participando en actividades de investigación, docencia y difusión de las Ciencias del Mar y particularmente de la Ictiología, que es su área de especialización”.

Campos agregó que sus investigaciones han sido un aporte al conocimiento y constituyen un ejemplo que proyectan líneas de acción en el campo de las Ciencias del Mar.

“Además, es importante reconocer su seriedad, buena disposición y trato con colegas y subalternos. Para el otorgamiento de este Premio, también se ha analizado su constante aporte y compromiso, inicialmente con el Comité de las Ciencias del Mar – Chile y posteriormente con la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar. De suma importancia es destacar su permanente y continua participación en Jornadas y Congresos de Ciencias del Mar, estando incluso a cargo de la organización de algunos de ellos. De su curriculum vitae se desprende que el 50 por ciento de sus presentaciones orales y poster, han sido en el marco de las Jornadas y Congresos organizados por la SCHCM. Desde la condición de socio, además de cumplir con las labores y responsabilidades que se le han encomendado, ha tenido destacada participación en las Asambleas de Socios y siempre ha fomentado el desarrollo de la investigación y la docencia en Ciencias del Mar”.

Finalmente, Marcelo Campos señaló que importante es reconocer que el trabajo del profesor Balbontín siempre ha estado orientado a resolver incógnitas en relación a los recursos ícticos nacionales.

“Sus trabajos han tenido importante impacto en la toma de decisiones por parte de la autoridad sectorial en relación a las pesquerías. Asimismo, no se puede dejar de mencionar su participación en cinco expediciones científicas. En consecuencia, se puede afirmar que su labor profesional ha estado al servicio del fomento y difusión de la investigación científica en las Ciencias del Mar de Chile y particularmente en aspectos reproductivos de peces. Además ha cumplido con la labor de asesorar a instituciones públicas, como SUBPESCA. En resumen, el profesor Balbontín reúne los méritos suficientes tanto en docencia y formación de discípulos de pre y post grado, como en contribución científica relevante a las Ciencias del Mar con impacto directo al desarrollo productivo del país y en participación permanente en la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, que son los objetivos del Premio “Honor in Scientia Marina”, concluyó el presidente de SCHCM.